50 años de la tragedia de Múnich

El pasado 6 de febrero se cumplieron 50 años del accidente de avión en Múnich que costó la vida a ocho jugadores del Manchester United y rompió aquel mítico equipo de los Busby Boys, los chicos de Matt Busby, el técnico que sobrevivió y construyó otro United que conquistó la Copa de Europa en 1968. El Manchester honró a sus héroes.

Se calcula que hay 330 millones de hinchas del Manchester United. Es decir, que uno de cada 20 habitantes del mundo es diablo rojo. En muchos aficionados, el origen de su pasión se remonta al 6 de febrero de 1958, porque aunque ése fue el día que murió un gran equipo, de las cenizas de un avión estrellado surgió un fenómeno que hoy trasciende el fútbol.

El ascenso del Manchester United hasta su fama como club más popular del planeta se inició en el instante en que, en la pista del aeropuerto de Múnich-Riem, bloqueada por el hielo, ese avión Ambassador se convirtió en una tumba para 23 de los 44 pasajeros que llevaba a bordo. El dolor no se limitó a Manchester. Cuando se pregunta a muchos aficionados por qué animan al United si no tienen ningún vínculo con la ciudad, a menudo responden que sus abuelos, padres o tíos se hicieron del equipo a raíz de la tragedia de Múnich.

«Algunos se preguntaban si el Manchester United seguiría existiendo después de Múnich, pero el club se recuperó y la tragedia es la parte más importante de su historia».

«Algunos se preguntaban si el Manchester United seguiría existiendo después de Múnich, pero el club se recuperó y la tragedia es la parte más importante de su historia», relata sir Bobby Charlton, que se subió al avión siendo un chico de 20 años y escapó de los restos para convertirse en una leyenda. «Sé que un montón de gente empezó a apoyar al United después del accidente. La pena que causó fue tremenda porque los jugadores que murieron eran realmente unos niños». Charlton fue uno de los nueve jugadores que sobrevivió al accidente. Sólo cinco de ellos viven todavía.

Se trata de Charlton, Bill Foulkes, Albert Scanlon y Kenny Morgans, además de Harry Gregg, quien ha vendido su historia en exclusiva a un periódico inglés. Gregg, un irlandés sin pelos en la lengua que ayudó a rescatar a una pasajera y a su hija pequeña del avión, está resentido con el United por la forma en que el club trató a algunos de los sobrevivientes. Sólo Gregg, Charlton, Foulkes y Dennis Viollet volvieron a jugar con regularidad para el United tras la tragedia. Morgans, Scanlon y el portero suplente, Ray Wood, se fueron para fichar por equipos de menor categoría mientras que Johnny Berry y Jackie Blanchflower hubieron de retirarse por las heridas sufridas. Medio siglo después, las cicatrices psicológicas siguen abiertas. A medida que la fecha se acercaba, Foulkes desarrolló una fobia a volar. «Después del accidente, no tenía problemas para viajar en avión», cuenta un defensa central que en la época de Múnich era jugador del United a tiempo parcial y tenía que trabajar en una mina de carbón para ganarse un dinero extra, «pero hace unos diez meses, de repente, me aterrorizaba volar».

Blanchflower y Berry no volvieron a jugar a causa de las heridas. Al cabo de unos meses, les notificaron que debían abandonar sus casas, que eran propiedad del club, para que los jugadores que fueron fichados después de la tragedia tuvieran un sitio donde vivir. Algunos de los sobrevivientes pasaron apuros económicos, si bien hasta agosto de 1999 no se celebró un partido para recaudar dinero para las víctimas del accidente y sus familias. Eric Cantona, ex delantero del United, organizó un equipo de jugadores de talla mundial para enfrentarse al equipo inglés, pero los gastos de su participación ascendieron a 133.000 euros.

Este 2008 el mundo del fútbol recordó la obligación de presentar sus respetos a los que perecieron hace 50 años. Se llevó a cabo un funeral en Old Trafford y se utilizaron brazaletes negros durante el partido Inglaterra-Suiza en Wembley, pues muchos de los jugadores que murieron eran internacionales.

Y lo más sobresaliente y emotivo se vivió en Old Trafford, durante el encuentro entre el United y el City, donde los rojos utilizaron una indumentaria igual a la que usaba el recordado equipo. Había cierto temor a que algunos hinchas del City no respetaran la ocasión por la animadversión entre ambas aficiones. El City solicitó un minuto de ovación en vez de un minuto de silencio, pero la petición fue rechazada por el United que, con razón, creyó que no sería un homenaje digno.

Matt Busby, que recibió la extremaunción dos veces en el hospital de Múnich antes de recuperarse y construir el gran equipo de Best, Law y Charlton en memoria de sus babes perdidos, fue jugador del City y ayudó al club a ganar la Copa de la Asociación Inglesa de Fútbol en 1934. Además, uno de los compañeros de equipo de Busby en esa época en el City fue Frank Swift, al que algunos califican como el mejor portero de la historia de Inglaterra, que se hizo periodista cuando se retiró y fue uno de los ocho reporteros que murieron en Múnich. Los rivales se comportaron.

Busby murió en 1994, unos meses después de ver al Manchester United ganar el título inglés por primera vez en 26 años. Y curiosamente el 26 de mayo de 1999, día en que ese gran hombre habría celebrado su cumpleaños 90, el United conquistó la Champions al derrotar al Bayern Munich en Barcelona con dos goles mágicos en el minuto 90.

50 años de la tragedia de Múnich

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