El futbolista de papel

La historia del fútbol no pude desvincularse del contexto histórico y los cambios político–económicos que el mundo ha vivido.

Más allá de la nobleza del juego y de los valores que éste promueve desde siempre, no se puede dejar de lado la historia de un futbolista que llegó a ser el mejor de sus tiempos y al que la tragedia lo alcanzó de manera inminente. Estamos hablando de Matthias Sindelar, El Futbolista de Papel.

Nació el 10 de febrero de 1903 en la región de Moravia, en la frontera con Bohemia, en la actual República Checa. Al poco tiempo, llegó a Viena (Austria) con sus padres y tres hermanas para establecerse por mucho tiempo ahí. Judío, de pensamiento libre y con un gran amor por el fútbol, dejó un legado sensacional a este deporte.

Era tan flaco y alto que parecía quebrarse. Su imagen débil le valió el apodo de Futbolista de Papel, pero esa apariencia endeble pasaba a segundo término cuando tenía el balón en sus pies. Era considerado, por mucho, el mejor de la época en el continente europeo.

En 1934 formó parte importante de la histórica Selección austriaca que se quedó en semifinales de la Copa del Mundo, denominada en aquel entonces como Wonderteam (equipo maravilla).

La situación política mundial empeoró en aquellos años. En Italia, Benito Mussolini ya había empezado a mostrar las formas fascistas y en Alemania era Adolfo Hitler el que se hacía con el control de la Cancillería alemana.

Para el Mundial de 1938 los austriacos no calificaron y Alemania se anexionó a ese país a través del Anschluss, aplicando sobre esta nación las leyes raciales de la época.

Esta anexión propició que los alemanes reclutaran jugadores austriacos, para, tras combinar las razas, formar un equipo potente e invencible. Sindelar, no aceptó jugar con el equipo alemán, situación que más adelante le cobraría una factura muy cara, justo cuando el Tercer Reich y el nazismo se adueñaban de Europa.

La Segunda Guerra Mundial tocaba a la puerta.

Cuenta la historia que con motivos de celebración del Anschluss, el 3 de abril de 1938 se disputó un partido entre alemanes y austriacos, incluyendo una orden para que estos últimos se dejasen ganar. Durante la primera parte Sindelar y los austriacos erraron goles cantados de manera intencional; fallaban pases sencillos y su actitud era desconocida de acuerdo con lo que de ellos se conocía.

Cabe señalar que al formar Austria parte del III Reich, estaban obligados a realizar el tradicional saludo nazi cuando se entonaba el himno nacional alemán, sin embargo, Sindelar no lo realizó en una muestra total de su inconformidad con el régimen reinante en ese momento.

Para el segundo tiempo Sindelar se llenó de coraje y dignidad, y asumiendo el liderato de su equipo, marcó un gol, mismo que festejó bailando frente al palco de honor repleto de mandatarios nazis, incluido Hitler. Esta acción dolió, fue señalada y nunca se le perdonó.

A partir de ese evento Sindelar fue perseguido por el régimen. Dejó de jugar al fútbol y vivió en el anonimato por varios meses, hasta que el 22 de abril de 1939 su cuerpo fue encontrado junto al de su esposa Camila Castagnola.

Según el informe forense, el suicidio fue la causa de la trágica muerte tras inhalar gas en la cocina de su casa y dejarse morir; sin embargo, existen otras versiones que apuntan que tras la traición de un ex compañero de equipo, quien informó del lugar donde se ocultaban, la Gestapo dio con Sindelar y le quitó la vida. 

Fue enterrado en el Zentralfriedhof (Cementerio Central de Viena), mismo donde descansan los grandes de la música clásica: Brahms, Beethoven, Schubert y Johann Strauss.

En Viena una calle lleva su nombre, la Sinderlastrasse, y cada aniversario de su muerte recibe ofrendas florales de directivos, jugadores actuales y del pasado del Austria Viena, así como de políticos.

En la lápida se puede leer la inscripción: “Matthias Sindelar, 1903-1939”.

Ahí yacen los restos de El Futbolista de Papel, el hombre que fue fiel a sus convicciones y que será recordado por su mágico fútbol y por su ideología de vida.

El futbolista de papel

2 comentarios

  1. luistua viernes 26, noviembre 2010 at 23:44

    no recuerdo en donde había leído esto, pero no deja de sorprender cada que lo vuelo a hacer. Excelente historia

  2. Sergio Sánchez viernes 26, noviembre 2010 at 23:55

    Luistua que tal, gusto leerte por acá!!!

    Así es, sorprendente la historia de Sindelar y hay otras también muy buenas que tienen que ver con situaciones similares, ya las iremos subiendo en siguientes días, vale la pena leerlas en verdad.

    Un saludo, gracias por tu comentario y por visitar el sitio.
    Acá seguimos!!!

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