Es un Rayo y sí se apaga…

Se fue. Sí, Necaxa ha descendido de categoría y nada menos que a manos del América, el denominado hermano mayor, ante la tristeza y pena de sus seguidores que asistieron en buen número al estadio Azteca este sábado por la noche.

De paso, América ganó su primer juego en casa y fue justamente en la última jornada, victoria que en este momento le permite estar dentro de la liguilla pero que aún depende del resultado entre Ciudad Juárez y Guadalajara. Un empate entre ambos mete a los americanistas definitivamente a la fiesta grande.

Pero más allá de estos números y cifras mágicas, combinaciones reales y otras absurdas, cabe mencionar y hacer énfasis en la tragedia del equipo necaxista, que por primera vez, con ese nombre, desciende o baja de categoría.

Necaxa es un equipo importante en nuestro fútbol, tiene historia y por sus filas han pasado jugadores importantes. ¿Es acaso Necaxa una víctima del sistema de competencia? ¿o será que entre el manoseo de jugadores que forman parte de Televisa, al Rayo le tocó quedarse con los peores y por eso hoy es equipo de segunda?

La respuesta es sí. Jugadores como Diego Cervantes, como Alfredo Moreno que en el último año ha metido si acaso 8 goles tomando en cuenta el torneo anterior con el América y éste con Necaxa, como el internacional Federico Insúa al que El Pelado Díaz corrió del América el torneo anterior y su destino fue Necaxa por mandato de los directivos del triunvirato, sin preguntarle, sin saber si el jugador estaba a gusto o de acuerdo. Como Eduardo Coudet, quien en el San Luis tuvo un excelente torneo el año pasado y ahora mostró su mal estado de ánimo durante toda la temporada, en el peor nivel que se la ha visto al argentino en toda su carrera, en Argentina y ahora en México.

Necaxa, un equipo que en la década de los noventa arrasó la liga, con torneos largos y aun en torneos cortos. Con jugadores como Ivo Basay, Alex Aguinaga, Ricardo Peláez, Alberto García Aspe, Ignacio Ambriz, Sergio Vázquez, Sergio Ratón Zárate, Eduardo Vilches, aquel Necaxa es ahora lo único rescatable que queda de esta franquicia que hoy dio la espalda al máximo circuito.

La tristeza de unos es la alegría de otros. Necaxa lloró, América sonrió, pero, ¿acaso los directivos y dueños de equipos en Televisa habrán pasado por las mismas sensaciones? La respuesta es no.

Actualmente el fútbol es un negocio y el que Necaxa haya descendido definitivamente no estaba presupuestado, menos cuando cambiaron la sede del equipo a una ciudad que los ha arropado con pasión. No, cuando se hizo un estadio exclusivamente para este equipo, un estadio funcional y moderno. No, cuando a este equipo le traspasaron una gran cantidad de jugadores para que se salvara, eso que no pudo hacer hoy. Porque en una noche no puedes salvar lo que dejaste de hacer seis torneos consecutivos. Y Necaxa lo dejó de hacer.

La realidad es cruda para esta franquicia que hace 15 años era el mandamás de nuestro fútbol. Hoy, gracias al terrible trabajo y falta de respeto de sus dueños y directivos, ha dejado de brillar.

Quedan América y San Luis. El primero, equipo poderoso en toda la historia del fútbol mexicano, pero que hoy está a punto de fracasar por cuarta vez consecutiva en su búsqueda por entrar a la liguilla o fase final del torneo. Depende de otros resultados, y justamente el odiado rival deportivo, Guadalajara, decidirá mañana domingo 10 de mayo la suerte del América.

San Luis, que siempre ha sido un equipo de media tabla hacia abajo, mediocre y que excepto alguna temporada brillante en la década de los ochenta normalmente subía y bajaba de división, es ahora un equpo más regular, pero tampoco es el equipo ganador que su afición espera al ser adquirido por Televisa. Simplemente mediano.

Queda claro que este manoseo de jugadores y de equipos, hasta de directivos, es una falta de respeto al fútbol y las consecuencias tarde que temprano salen a relucir. No se puede tapar el sol con un dedo y Necaxa es el primer afectado, veremos si los dueños del balón recapacitan para los siguientes torneos.

Por lo pronto el Necaxa es un rayo que esta noche ha dejado de brillar…

Hasta pronto, Necaxa.

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