Liguilla: ¿realidad o fantasía?

La liguilla de nuestro fútbol ha determinado quiénes son semifinalistas y ya serios candidatos a obtener el título de liga. Más allá de las justicias o injusticias, sabemos que este minitorneo es así y las reglas están dadas.

No deja de ser preocupante el bajo nivel de juego existente en estas liguillas que desde hace muchos años han dejado de ser tan impactantes y tan emotivas como antes. Será que ya los “grandes” y sus crisis han determinado el nivel de la liguilla que en estos momentos tiene a un Pachuca como único que juega un fútbol llamativo y efectivo.

No es que los demás semifinalistas no jueguen bien, pero es que el nivel del campeón en México debe ser superior a lo mostrado en la fase regular, pues la liguilla sugiere que con el paso de las etapas el nivel de los equipos va en ascenso y llegan los que mejor se desempeñan durante este torneo. Hasta el momento el nivel futbolístico de la liguilla no es bueno, se han visto más ganas y deseos de los equipos que llegaron como víctimas, que buen fútbol.

Este aspecto en las últimas liguillas se debe muy probablemente a que el nivel del torneo mismo en su fase regular, es mediocre e invita a la mediocridad. Jaguares fue duodécimo de la tabla general y entró a la liguilla con posibilidades de ser campeón, las mismas que tienen los 8 invitados.

Hablar de justicias e injusticias en la liguilla no es permitible cuando todos los equipos aceptan las reglas del juego,  las aceptan porque lo económico sigue estando por arriba de lo deportivo y eso es lamentable.

Lo peor del caso es que la liguilla en México ha dejado también de reflejar llenos espectaculares en los estadios, excepto la final, o que algún equipo de convocatoria nacional se haga presente en esas instacias.

Es una necesidad ya regresar a los torneos largos y por qué no, jugarlo a 34 jornadas en donde el campeón sea el equipo que más puntos realice. Las liguillas económicamente dejan pero imaginemos un torneo largo, competitivo desde la primera jornada pues los puntos que vayas perdiendo seguramente te irán alejando del título.

Un torneo donde el que descienda sea el útlimo lugar y exista una promoción con el penúltimo y antipénúltimo lugar para que también en la parte baja de la tabla haya competencia. Un torneo donde el ganador fuera directamente a los torneos internacionales, al más importante, y que los segundos, terceros y cuartos lugares lucharan por un lugar en otras copas y torneos.

En estos momentos sabemos que México ha dicho adiós a la Conmebol pero va a regresar seguramente porque hay un montón de intereses que obligan, por así decirlo, a que México vuelva a hacerse presente en estos torneos, así que, ¿por qué no ir pensando a futuro?

Suena fantasioso pensar que puede pasar esto, pero sería una solución muy efectiva para elevar el nivel futbolístico en nuestro país. La Selección se vería beneficiada y dejaríamos de inventar torneos y minitorneos que sólo dejan dinero y malos resultados.(dos liguillas al año, Interliga)

Por lo pronto, sigamos “disfrutando” de la liguilla y de las emociones que ésta nos deja. Sigamos sorprendiéndonos de los resultados inesperados y de la incongruencia de un torneo emotivo pero poco efectivo. Pachuca fue el líder general, el que mejor fútbol terminó practicando y sería justo campeón si llegase a coronarse. La moneda está en el aire y los otros tres semifinalistas hablarán por sí mismos. Veremos qué sucede.

Liguilla: ¿realidad o fantasía?

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