Yayo, como chivo expiatorio

Eduardo De la Torre fue despedido de su cargo como director deportivo del Cruz Azul, la tarde de ayer, 19 de mayo. Ante la escasez de resultados, la falta de carácter del equipo y algunas contrataciones hechas “al vapor”, la directiva cementera decidió hacer a un lado al Yayo, como indicio de una nueva reestructuración azul.

A pesar de que en los dos años que estuvo al frente de los asuntos deportivos de la institución celeste se obtuvieron resultados aceptables (tres subcampeonatos: dos de liga y uno internacional), se convirtió en la primer cabeza rodante del verano en La Noria.

Es verdad, hay que decirlo: los subcampeonatos obtenidos, sobre todo el Apertura 2008 y la Concacaf Liga Campeones 2009, fueron más fortuitos que merecidos. El estilo de juego, la confianza del equipo, más la garra y el corazón expuestos, no sólo quedaron a deber, sino evidenciaron a los jugadores con pocos pantalones y carácter.

Ante todo ese clima palpable e ineludible, Guillermo Álvarez y su hermano Alfredo, extrañamente a coro, empujaron a De la Torre ante los medios de comunicación y al fin de su tiempo en la Máquina.

“El mejor técnico del mundo” según Jorge Vergara (quien por cierto lo destituyó), Eduardo De la Torre, quien buscará regresar al campo de batalla, figura como culpable. Asimismo varios jugadores saldrán de la institución, como se realizó en 2001, con la misma directiva detrás. Sin embargo, los creadores de los proyectos danzantes, que siempre regresan con las manos vacías al final del torneo, siguen manejando los hilos de un conjunto desdibujado.

Y los números prevalecen. Sin título hace doce años, un campeonato en más de 20 y una afición más dolida cada vez. Los Álvarez, Hurtado y el negocio como punta de lanza, seguirán ahí alimentando la impotencia del Cruz Azul.

Comentarios

Your email address will not be published. Required fields are marked *