En el fútbol también ha caído el muro

El Muro de Berlín también ha sido derrumbado en el mundo del fútbol. Los equipos soviéticos, desde siempre, estuvieron alejados de los grandes logros europeos. Únicamente dos equipos lo lograron, ambos campeones de la hoy desaparecida Recopa de Europa, Dínamo de Kiev (1974-75, 1985-86) y Dínamo Tbilisi de Georgia (1980-81).

Pero en esta primera década del siglo XXI, a veinte años de que el Berliner Mauer fuera derrumbado, los equipos rusos y ucranianos están tirando a pedazos el muro futbolístico que alejaba a los equipos de la ex Unión Soviética de las finales y de los trofeos continentales.

En la edición 2004-05 CSKA Moscú levantó por primera vez la Copa UEFA, ya en ese momento, el segundo torneo en importancia. Este título tuvo su detalle particular, vencieron 3-1 al Sporting de Lisboa en el mismo José Alvalade de esa ciudad, que coincidió ser sede con la llegada de su equipo a la final.

Después de dos títulos consecutivos ganados por Sevilla, el FC Zenith de San Petersburgo igualó a sus paisanos del CSKA y obtuvieron la segunda copa para Rusia, esta vez derrotando 2-0 a Rangers de Glasgow, en un City of Manchester Stadium que tenía todo el aroma británico a favor de los escoceses. Zenith levantaría el trofeo de la mano del holandés Dick Advocaat, quien contaba entre sus figuras con Andréi Arshavin y Anatoliy Tymoschuk.

Finalmente, en esta 38va. y última edición de la Copa UEFA, disputada en el Şükrü Saracoğlu de Estambul, el equipo minero de Shakhtar Donetsk alzó la mano por Ucrania al derrotar 2-1 al Werder Bremen alemán. Doblemente satisfactorio resultó este título para los antes llamados Shajtior Donetsk debido a que en semifinales dejaron en el camino al rival de toda la vida, Dínamo de Kiev, que por si fuera poco, en octavos de final eliminó a un tercer ucraniano invitado, Metalist Kharkiv.

De la mano de magnates rusos producto de la privatización petrolera, equipos que hasta hace dos lustros eran desconocidos, hoy se están quedando con trofeos continentales y están sumando a sus planteles cada vez más jugadores africanos, sudamericanos y europeos del este, que ven en Rusia y en Ucrania una posibilidad económica importante, y ahora, deportiva también.

Por nombrar algunos, hoy vemos en la liga rusa nombres como Zico, Advocat y Dimitar Dimitrov dirigiendo. Jugadores como el argentino Cristian Ansaldi y el ex River Alejandro Domínguez en el FC Rubin Kazan; los brasileños Mozart y Welliton, el argentino Cristian Maidana y el arquero croata Pletikosa en el Spartak de Moscú; Vágner Love sigue brillando en el CSKA Moscú; el argentino Guillermo Pereyra junto con el malí Dramane Traoré lucen en el Lokomotiv; Leandro Fernández es figura en el Dínamo de Moscú, mientras los argentinos Agustín Canario y otro ex Boca, Hécor Bracamonte, se llevan los reflectores del FC Moscú junto al nigeriano Okoronkwo.

Lo mismo sucede en Ucrania. El Dínamo de Kiev cuenta en su plantel con los brasileños Betão, Corrêa, Diego Rincón y Guilherme, así como el croata Goran Sablić, el finlandés Roman Eremenko y los nigerianos Okoduwa y Ayila Yussuf. Y qué decir del Shakhtar, que ha basado su éxito en el fútbol brasileño. Hoy visten la camiseta naranja Fernandinho, Ilsinho, Jádson, Luis Adriano y Willian, todos acompañados por Nery Castillo y Marcelo Moreno Martins, boliviano-brasileño con pasado en Gremio y Palmeiras; todos ellos capitaneados por Darijo Srna, croata encargado de poner en lo alto el trofeo por última vez.

Incluso en ligas menores ya vemos al portero senegalés Kalidou Cissokho jugando en Azerbaiyán, y al mismísimo Rivaldo en el PFC Bunyodkor de Uzbekistán.

El fútbol europeo se ha ampliado hasta el este. Seguramente en los próximos años, equipos que no nos decían mucho podrían empezar a sustituir nombres como Ajax, PSV, Benfica, Celtic y otros más que vivieron épocas doradas en Europa, y que hoy en día se les dificulta competir contra las enormes carteras rusas y ucranianas. Vayámonos acostumbrando, porque en lo próximo escucharemos cada vez más las palabras Dínamo, Spartak, CSKA, Lokomotiv, Moscú, San Petersburgo, Kiev y Donetsk.

En el fútbol también ha caído el muro

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