Disculpen pero me acordé de ellos

Dicen por ahí que “a palabras necias, oídos sordos” y es precisamente lo que algunos aficionados aplicamos al escuchar las narraciones que los comentaristas (no todos) de televisión utilizan como mecanismo de tortura cada partido. Si de algo puede presumir el fútbol mexicano es de contar con aficionados inteligentes; que no necesitamos de comentarios o anécdotas que no tienen razón de ser: “El partido está cero por cero porque no ha caído ningún gol”. ¿Les suena?

Para nadie ha sido un secreto la pena ajena que han causado América y Cruz Azul en este torneo (y en los anteriores también, a menos que alguien disfrute un subcampeonato bis). Está de sobra decir que juegan mal, que la camiseta les queda grande a algunos jugadores, que no hay sistemas tácticos, que hay problemas en el vestidor, que los directivos… ¡ay, salud por los directivos! Total, para qué hablar de ello. Pero bueno, por si no nos habíamos dado cuenta de lo anterior, nuestros comentaristas nos lo recordaban cada partido. Si no me creen, recuerden frases como estas: “El América perdió porque simple y sencillamente no ganó”. “En el Cruz Azul algo anda mal porque si no andaría bien”, “el problema del América no radica en sus jugadores, ni en el cuerpo técnico, tampoco en los directivos, pero algo pasa”. ¡Teniendo al árbol caído no recogen la leña!

Cuando el partido es aburrido (nada raro en estos tiempos) nuestros comentaristas están muy entretenidos (obviamente no se percatan) cuando hablan de sus experiencias con jugadores de antaño, de jugadas inolvidables en su memoria y partidos históricos que presenciaron en vivo. Es curioso que muchos aficionados no recordemos y no conozcamos las hazañas que nuestros comentaristas nos narran, como por ejemplo: “este partido me recuerda a la final del ’70 entre Brasil y Argentina, ¡qué partido señores!”, “aún recuerdo al Harapos Morales en Tampico Madero, qué jugador”, “en aquel partido donde después del primer gol cayó el segundo”, “en aquella Selección de Portugal con Eusebio y Figo juntos”. ¿Alguien se acuerda de esto? (o de plano los aficionados no tenemos ni idea del fútbol).

Por último, nuestros comentaristas también se dan tiempo de presumir su acervo cultural, e incluso, les da por filosofar cuestiones que ni el mismo Valdano podría explicar. Sin duda, habría que agradecerles por el humor involuntario que nos regalan y reprocharles que el fútbol sean sólo monitos jugando en una caja electrónica. Para pasar un buen día les dejo algunas de sus frases: “Porque después del uno viene el dos”, “para que inicie el partido se tiene que tocar el balón”, “cuando hay once contra once el partido está parejo”, “este muchacho me recuerda a un jugador que nunca vi jugar”, “el que es perico donde quiera es… perico”. Nuestros comentaristas pueden con esto y más, ¡venga muchachos, ustedes pueden!

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