Cuando el futuro nos Tuca (o alcance)

Como cada semana, específicamente los domingos, salí al mercado para comprarle la comida a mi perro, que por cierto sólo come pollo, y no fue sorpresa ver a una gran cantidad de aficionados pumas portando con orgullo la playera de su equipo e intercambiando saludos, opiniones y gritos de apoyo. Sin embargo, entre esos aficionados había un par de niños no mayores de 10 años que decían ser ¡Ricardo Tuca Ferretti!

Los pequeñines simulaban enojarse como lo hace Tuca, cruzaban los brazos como lo hace Tuca, fingían rostros de seriedad y caminaban de un lado a otro como lo hace Tuca. Eso sí, no escuché ninguna maldición, improperio o grosería alguna (como lo hace Tuca). Juego o no, sin duda es de extrañarse que dos niños no quieran ser algún jugador, sino ¡el director técnico! (Bueno, en Puebla aflora la chelismanía)

La presencia y la imagen de Ferretti pudo más que todo un equipo para que estas criaturas sean pumas. De inmediato me puse a pensar si algún chamaco aficionado al América querría ser Ramón Díaz en lugar del Temo. O aún mejor, si un chamaco aficionado de Cruz Azul anhela ser Isaac Mizrahi o Sergio Markarian en lugar de… ¡ufffffff!, está difícil hasta para elegir a un jugador. Lo que sería una verdadera proeza y digna de admirarse sería encontrar o conocer a un chamaco aficionado al Irapuato y que su sueño consista en ser Juan Alvarado. Sí, el mismo de los escapularios, las imágenes religiosas y las oraciones en cuclillas. ¿Habrá un niño que quiera ser La Volpe? (chamacos, nomás no fumen a temprana edad).

De igual manera, imaginé una primaria en la que los niños en lugar de jugar fútbol se asuman como directores técnicos y soliciten a sus compañeras que funjan como futbolistas. Gritos, rabietas, ademanes y exclamaciones se convierten en el nuevo entretenimiento del recreo. En lugar de ropa deportiva o uniformes, nuestros pequeños estrategas visten de traje. Los nuevos Javier Aguirre, los Mario Carrillo, los Miguel Herrera, los Hugo Sánchez, los ¿Américo Scatolaro?, no están en las canchas, no son futbolistas retirados. ¡No señores! Están entre nosotros disfrazados de niños y abundan en las escuelas del país. ¿Quién elegirá ser Xabier Azkargorta?

Así pues, Ricardo Ferretti no sólo es un símbolo universitario, sino que es pionero (e incluso creador) del nuevo sistema socioeducadeportivo en todas las primarias del país. Nuestros niños ya no quieren ser bomberos, astronautas o superhéroes, esas son ideas cavernarias; el futuro está en prepararse desde chico para ser director técnico. ¡¿Quién mejor que Tuca para servir de ejemplo?! Digo, es el nuevo campeón del fútbol mexicano. (Además dio cátedra al demostrar que Pachuca no es invencible)

Honor a quien honor merece y hoy Tuca es campeón (con sus Pumas)

Nota: Esta nueva aportación socioeducadeportiva del Tuca también trae consigo cambios económicos y rupturas tradicionales: los Reyes Magos traerán trajes y pizarrones en lugar de juguetes, las canicas y los videojuegos bajarán sus ventas, los abonos de cada temporada comenzarán por venderse en las cooperativas escolares.

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