Entre Cantinflas y el balón

Desde que venimos al mundo hay gente (entiéndase los padres como eslabón inicial de la cadena) que ansía escuchar nuestra primera palabra, conocer nuestra voz. Conforme avanzan los años, nuestros gritos y clamores se convierten en suplicios para aquellos que nos prestan, voluntaria o involuntariamente, sus oídos. En algunas ocasiones la mejor forma de hacernos callar es con regaños o con la indiferencia disfrazada de desesperación: “habla bien, no te entiendo”, “¿qué dijiste?”, “más fuerte, no te escucho”, “no sé ni qué estás diciendo”.

Impulsados por un reto o por una necesidad buscamos diversas maneras de hacernos escuchar. No podemos negarle al mundo una melodía, un discurso, una declaración de amor, un reclamo, una porra o un trabalenguas. Para ello, optamos por leer para enriquecer el lenguaje, hablar idiomas para perfeccionar la pronunciación o estudiar teatro para ejercitar la dicción. Alternativas hay, pero ¿y los futbolistas?, ¡nuestros futbolistas son mención aparte!

Cantinflas fue sin duda un innovador en el lenguaje, al grado de que el verbo cantinflear aparece en el diccionario de la Real Academia Española. Cantinflear: hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada. A pesar de que nunca decía nada, a los ojos y oídos del espectador siempre se le entendía algo por mínimo que sea, hacía reír a su público. ¿Encuentran alguna similitud con nuestros futbolistas o directores técnicos?

Pocos son los que tienen la buena voluntad de externarnos su opinión respecto a tal o cual partido, en torno a su profesión pues. Es cierto que entre la población existe el tabú de que los deportistas (en este caso futbolistas) son gente carente de educación por diversas circunstancias. Se les tacha de ignorantes, portadores de cero cultura y buenos para nada. Sin embargo, tienen el mismo derecho y la misma oportunidad que todos: hablar. ¿Por qué pudiendo hacerlo no lo hacen?

“No, pos, el partido estuvo así, no fue fácil, fue difícil”, “jugamos como quisimos y pues ahí está”, “yo creo que fue un juego difícil a otros porque este es nuevo”, “la vez pasada no jugamos así porque el rival era otro”, “no, pus, jugamos, intentamos, pero, pus, ustedes vieron, ahí para la otra”, “la táctica consistió en no usar táctica, pero con un poco de táctica”, “nos ganaron todos los balones y sin balón, ganamos, pero sin balones”. ¡A pesar de ello aún tenemos ídolos!

También hay que rescatar a los exfutbolistas que le saben a esto de la parlada, por ejemplo Ricardo Peláez y Rafael Puente, por mencionar algunos. Para rematar imaginen la contraparte, es decir, a Cantinflas jugando fútbol o dirigiendo desde el banquillo. Cantinflas portero, Cantinflas defensa, Cantinflas delantero. ¡Gol anotado por Cantinflas, número 10! ¿En qué equipo les hubiera gustado verlo jugar?

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