El Cappa de ayer, Cappa de hoy

Habrá un nuevo campeón en el fútbol argentino. El todo por el todo se juega en el duelo entre Vélez y Huracán. El primero no tiene otro camino que la victoria, mientras que al segundo el empate le basta. Así es, no figuran ni Boca ni River. Lo que podría causar sorpresa es que Huracán sea campeón y no tendría que ser así. ¿Por qué? El Globo tiene jugadores que se la parten dentro y fuera de la cancha, en la portería o en la banca, tienen una hinchada que los ha seguido desde las divisiones inferiores, tienen la humildad sincera que se forja en el barrio y porque tienen a un director técnico que en México fue muy poco valorado cuando dirigió al Atlante: Ángel Cappa.

En nuestro fútbol el mal ya estaba hecho: sacar puntos como sea, lo importante es sumar. Con esta ¿lógica? de nuestros técnicos se sacrificó el buen fútbol: gustar, ganar y golear. Los partidos se disputaban (y disputan) a la balanza mediocre: a no ganar, pero no perder, donde el mejor resultado es el 0-0. Sin embargo, y coincidencia, un equipo humilde y castigado por la historia (con ausencia de títulos) trajo a Ángel Cappa para que tomara las riendas del equipo.

Aquel Atlante gustaba, a veces ganaba y a veces goleaba, pero siempre salía a la cancha con la idea de ganar y divertirse jugando. No Ricardo, no fuiste tú el impulsor del fútbol alegre y vistoso, como tampoco lo fue Cappa, pero sin duda este Ángel fue un aliciente para un torneo y una mentalidad basados en el sistema del no avanzar y no retroceder: el juego de la estática.

Cappa convencía a sus pupilos de que a la cancha se sale a ganar, a divertirse, a ganar. Se podía ganar 4-0 o perder 6-3, pero siempre con la idea de que el balón rodara por todo el campo, para arriba y para abajo, al ataque y a la defensa. En esta apuesta de darle un giro a nuestro fútbol tuvo que llevar las de perder: los argumentos de “queremos resultados, no fútbol” estaban (y están) cimentados en todos los estadios y en todos los equipos como un eje rector.

Sin perder el estilo, la visión y convicción de juego, Cappa hoy tiene a Huracán a un punto (literalmente) del campeonato. Paradójicamente tiene que sumar ¡un punto! para proclamarse monarca argentino. El único resultado adverso (por lógica) es la derrota, pero en la mente de Cappa eso no existe: saldrá a ganar. Ángel, ¡sal a jugar, no a sumar! Esperemos que Vélez no nos haga quedar mal.

Nota: No soy seguidor de Huracán, pero al César lo que es del César.

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2 comentarios

  1. Izrael Blanco miércoles 24, junio 2009 at 23:24

    Solo en paises donde toman en serio el futbol puede un equipo como el Huracan (que podria ser mmm similar al Indios o Tecos) puede ser campeon y ser respetado como si lo hubiera sido el Boca….

    Que viva e futbol nomas no el mexicano que esta mas vendido que nada…

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