Estados Unidos, por el eslabón perdido

Un estilo de juego que se acomoda a cualquier rival. Juegan al son que le baile el contrario. La disciplina es su principal sustento. Con la victoria a España y su pase a la final de la Copa Confederaciones, Estados Unidos sorprendió al mundo y se graduó (de alguna manera) en el fútbol.

Sin duda, no buscan mantener un estilo de juego bonito, pero sí practican un fútbol defensivo, efectivo y bien realizado. Es una demostración de su idiosincrasia y cultura. Ganar. Jugar para ganar, hacer para ganar, vivir para ganar. Como dijera Vince Lombardi, entrenador de fútbol americano, “ganar no lo es todo, es lo único”, o bien el grito de guerra de Barack Obama: “Yes we can”.

El país más poderoso del mundo, el capitalista por excelencia, la nación del imperialismo. Estados Unidos se ha mantenido como una potencia económica, política y deportiva. Prácticamente siempre primer lugar de los Juegos Olímpicos, siempre con el mejor fútbol americano, con el mejor básquetbol y béisbol. Los deportes más mediáticos y generadores de ingresos del mundo.

La sociedad norteamericana ha carecido, aunque cada vez en menor cantidad, de aficionados al fútbol. Los directivos y dueños del fútbol han implantado campañas y mucho dinero para que la pasión por el deporte más visto del planeta, crezca y se establezca dentro de la agenda estadunidense.

Y no suena lejos de la realidad. Tal vez no esté muy cerca la fecha en que Estados Unidos se corone en la Copa del Mundo, pero es posible que lo haga alguna vez. Nuestros vecinos del norte llegaron a las semifinales del primer Mundial, disputado en Uruguay hace más de 79 años. En ese momento el resultado fue meritorio por haber derrotado a los belgas y paraguayos, fue un resultado heroico, logrado con el corazón.

Hoy Estados Unidos venció al mejor equipo del mundo, La Furia Española. Ganó a base de inteligencia, fortaleza física y suerte. Un equipo que parecía acabado en la primera ronda, encontró una luz dentro de su oscuridad al caer eliminada Italia y llegó a la semifinal contra España.

Pronósticos en contra, avanzaron a la final. Pero a diferencia de Uruguay 1930, hoy presumen un trabajo y plan que data de los noventas. Aunque no hay que ser dramáticos y darle demasiada importancia al golpe de suerte que se vivió en el Free State de Sudáfrica, es de tomar en cuenta y temblar para el 12 de agosto, cuando llegue Estados Unidos al Azteca.

Sí señores. Esto puede significar un parte aguas para lo que viene en la historia del balompié gringo. El principio del éxito que clama el diseño económico-deportivo norteamericano, el eslabón perdido que todavía no luce en el aparador de Estados Unidos.

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