Brasil, a lo campeón

Brasil se ha coronado campeón de la Confederaciones tras derrotar a Estados Unidos por 3-2 en partido espectacular y dramático, pues fueron los estadunidenses un verdadero dolor de cabeza para un Brasil que pecó de confianza y se ha llevado un susto para terminar venciendo a un equipo que ha dejado huella, nombre y sobre todo, una muy buena impresión.

Esta noche ganó Brasil porque juega más y mejor que el equipo norteamericano. Porque tiene más fútbol y tuvo variantes para abrir el muro defensivo norteamericano.

Estados Unidos iba 2-0 en el primer tiempo, jugando tácticamente de manera perfecta y sin cometer errores. Muy similar al juego ante España y, por momentos, sobre todo cuando entró el segundo gol obra de Landon Donovan, se pensó en una sorpresa mayúscula de este equipo impetuoso y deseoso de ganar.

Sin embargo y a diferencia de España, Brasil tuvo esa serenidad para entender que si quería ser campeón necesitaba ir paso a paso y no querer meter el segundo antes del primero. Lo comprendieron, lo asimilaron, se dieron cuenta que el marcador era complicado pero no imposible de superar y a los 40 segundos de iniciada la segunda mitad Luis Fabiano puso el primer tanto para Brasil y de ahí en adelante fuimos testigos de un monólogo que terminó con una actuación soberbia, pero que deja un mensaje claro de que el fútbol norteamericano está en pleno proceso de alza.

¿Qué le faltó a Estados Unidos? En mi particular punto de vista le faltó fútbol, así de sencillo. Una vez alcanzado en el marcador no perdió concentración ni le dio miedo, simplemente no tuvo capacidad para contrarrestar la avalancha brasileña que acaparó la posesión de balón y los recursos tuvieron que salir de los botines de todos los atacantes. Jugadas en las que se veían hasta siete rematadores en el área, incorporándose los centrales al área enemiga, en fin, un festival ofensivo, con sus riesgos, es cierto, pero así tiene que jugar la mejor Selección del mundo cuando se ve sorprendida y atacada en su espíritu como lo estaba siendo el equipo amazónico.

Estados Unidos al frente mostró que en efecto su sistema no le da para ser un equipo que ante las potencias mundiales pueda salir a atacar. Sin embargo, ese sistema acompañado de una gran disciplina y una mentalidad ganadora, le puede dar para llegar muy lejos en esta clase de torneos. A España le aplicó este sistema y le ganó. A Brasil lo intentó y estuvo muy cerca de lograr la hazaña.

Los norteamericanos pusieron en alto el nombre de la Concacaf. Dejaron testimonio que, al menos ellos, están trabajando bien y tienen la total intención de algún día ser campeones del mundo. No sabemos si lo logren, pero muchos Brasiles no hay en el mundo, es más, me atrevo a decir que como Brasil no hay dos y las distancias se han acortado de manera importante, sobre todo cuando el trabajo es serio, planeado y con proyectos y objetivos que tienen la finalidad de obtener resultados positivos.

A final de cuentas el que Brasil haya ganado a Estados Unidos resulta normal, en el papel, pero no deja de ser una llamada de atención seria no sólo para Brasil, sino para selecciones que se presumen grandes, dígase España, que se dio cuenta que la grandeza no se hace en dos años y que los títulos se tienen que refrendar para formar dinastías.

Brasil es campeón de la Confederaciones nuevamente y deja claro que en eso de ganar títulos, se las sabe de todas todas.

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