Piernas de mexicristal

Bendito sea el Dios balón que resucitó en dos ocasiones en la portería nicaragüense, pues de lo contrario el martirio (casi crucificante) ratonero sería más sangrante. No es por ser gacho o detractor del fútbol mexicano, pero es inevitable no encontrarle más fallas al asunto (canchas con jugadores aztecas) en cada partido que juegan la Selección o los clubes locales. Caramba, ¡como si patear la pelota fuera una imposición billetona!

El tema que ahora inquieta es de las venas tapadas, la mala circulación, moscas en los tobillos, arañas en las rodillas… junglas de insectos mortales que acaban con el ecosistema de piernas futboleras, que frágiles ante estos ataques sucumben a la pegotiza balonera. Vaya, para ser más claros: las lesiones. Arellano se lesiona, Vela se lesiona y ¡todavía no llegan a esa edad en que los hombres ya no aguantan a las esposas!

Si hacemos un recuento de la palabra “lesión” (sólo en México) en los programas deportivos y noticias en radio, tv y prensa escrita, pos no acabamos. Pasan los torneos y ningún equipo termina con sus jugadores intactos. La cuestión es que muchos de esos equipos sólo disputan partidos de la liga local, mientras que algunos otros participan en torneos internacionales, lo que no representa una sobrecarga o exceso de trabajo para que cada semana haya más y nuevos lesionados. ¿A poco no?

Veamos al jugador mexicano: gana mucho, juega poco, rinde casi nada, no se le exige, planteamientos defensivos, tocan el balón 10 veces durante 90 minutos. ¿Por qué se lesionan? Digo, si se tuvieran que sacar algunas respuestas de inmediato nos vamos a las cuestiones: ¿mala preparación física? ¿problemas físicos de nacimiento? ¿torpeza para correr y tocar el balón? ¿son de cristal? Agréguenle que los tiempos de recuperación son de 6 semanas en adelante, ¡y cobran!

Es curioso darse cuenta de que en otras ligas no pasa lo mismo. Para empezar, citar el caso de Fernando Redondo, que al lesionarse decidió no cobrar porque no se le hacía justo recibir dinero a cambio de no jugar. Todo un caballero. De igual forma, vean a un jugador como Carles Puyol: juega torneo local, Liga de Campeones, partidos con su Selección. ¡Y no se lesiona! Por si fuera poco, tomemos en cuenta el ritmo de juego que ofrecen otras ligas: entradas y barridas fuertes, mucho esfuerzo físico. ¡Y los tiempos de recuperación no pasan de 3 partidos, o séase, tres semanas!

Antes de darle la oportunidad a nuevos jugadores en Primera División se deben aplicar no sólo exámenes médicos, sino incluso psicogenealógicos, genéticos y psicosomáticos para determinar si nuestros futbolistas no son de cristal o vidrio añil, y que al menor suspiro del viento o un roce con el pasto se fracturen o rompan las piernas. Eso sí, ¡nunca se lastiman las manos para cobrar!

Venga, sigue Panamá. En lugar de pronosticar el marcador, digan quién se lesionará.

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