Aladino juega en México

¡México será campeón del mundo en el 2018! Y no es guasa, es la pura neta: Néstor de la Torre dixit. Hay que darle el beneficio de la duda, pues seguro uno de estos días saldrá a decir: la situación actual del fútbol mexicano es parte de la estrategia para replantear nuestras aspiraciones. Un circo pues. Claro, hay que tomar en cuenta que los dirigentes piensan (y creen) que la afición es idiota. ¿Les seguimos el juego? Total, qué tanto es tantito.

La idea no es tan descabellada si tomamos en cuenta que los directivos y los dueños de equipos cumplen lo que prometen. Ahí tienen a Jorge Vergara: prometió que el mejor técnico del mundo dirigiría a “sus” Chivas… y sí, Eduardo de la Torre rechazó dirigir al Real Madrid y al Chelsea por tomar las riendas del Guadalajara. Vergara dio una muestra de que cuando se quiere, ¡se puede!

Otro claro ejemplo es Michel Bauer, quien al asumir el rol del mero mero en Coapa se comprometió a que los mejores jugadores de la liga llegarían al América y que no habría cabida para jugadores que no cumplieran con el perfil de lo que significa el equipo. ¡Y lo cumplió! Pues a las Águilas no llegaron (ni llegarán) jugadores como Daniel Ludueña, Muñoz Mustafá, Paulo Da Silva o incluso Hernán Crespo. En efecto, no dan el ancho. Perfiles, perfiles, lo que se dice perfiles… pues ahí está Arnhold.

Y al otro lado del charco también se cumplen las promesas. Ahí tienen al Pep Guardiola, que al llegar al banquillo del Barcelona (miren que aguantó críticas de verdad, no ladridos calvos casi de arrumacos) enfatizó que llegaba a uno de los mejores equipos del mundo (nótese la humildad) y que su equipo estaba para ganarlo todo, ¡siempre y cuando se jugara bien al fútbol! (profecía maquillada de “ahí les va la papa”). El resultado ya lo conocemos, y si no, pues ahí les va: Barcelona ganó la liga, la Copa del Rey y la Champions League. ¡Tres torneos! ¿verdad que no estamos tan lejos?

Tal cual lámpara maravillosa es el torneo mexicano, Aladino no necesita de tres deseos, con uno basta: jugar en México. Sus motivos: ganar bien, no jugar, no exigencias, excusas y pretextos para todo, casa de lujo, auto. Su promesa: dar lo mejor de sí como ser humano. ¡Aladino es mexicano! Así como nuestros jugadores, también promete lo mismo que ellos: ser un excelente ser humano. ¿Cuándo se comprometerán a ser mejores jugadores? ¿cuándo aprenderán que la portería se hizo para anotar goles? ¡Ay Aladino, bienvenido a la Mexican Soccer League! Da lo mismo el equipo que elijas, juegan todos igual.

No obstante, y mención aparte a las promesas futboleras, el único que cumplió (y rebasó) sus expectativas fue el Chelis. Con tino y sin tapujos dijo que con el Puebla tendría que hacer de un problema un equipo de fútbol, que primero se jugaría con el corazón y después aparecería lo demás. Además, es el único que habla de frente, sin rodeos y raspaditas. Venga Chelis, ¡aguas que Aladino anda buscando equipo!

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