Un fan de Tecos… y los otros

Reconozco que últimamente me ha dado por ser crítico (que no criticar) con los puntos negativos que rodean al fútbol mexicano. Sin embargo, conocí a un staff, de esos que se parten el lomo jalando y cargando cables para filmaciones, que me hizo reflexionar sobre la importancia que tiene el aficionado como un eje fundamental en la estructura de este deporte. De igual manera, sirvió para detectar cualidades o defectos que caracterizan a los seguidores de los equipos.

Comencemos con el staff. Les decía que él se dedica a armar la base para un proceso de filmación o grabación. Sin pena alguna porta su chamarra y gorra de los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara –hoy Estudiantes- convencido de que es el equipo de sus amores. Por qué a los Tecos, fue la pregunta inmediata. A lo que vino una respuesta sincera.

En primer lugar se debe a que es originario de Jalisco, y como buen tapatío tiene devoción por el balón. Por alguna extraña razón, que no es más que la de ser contreras, nunca sintió empatía con las Chivas o el Atlas, mucho menos por el América. Así que un buen día acudió al estadio 3 de Marzo a presenciar un juego de los Tecos. No recuerda al equipo rival, pero se acuerda de los jugadores que integraban ese plantel: Carlos Briones, Osmar Donizete, Porfirio Jiménez, Mauricio Gallaga, José Luis Salgado, Jaime Ordiales, Hugo Aparecido. En efecto, aquellos que resultaron campeones bajo el mando de Víctor Manuel Vucetich contra el Santos de Apud, Adomaitis, Ramón Ramírez, entre otros.

Uno pensaría que se enamoró por la forma de juego que ese equipo demostraba. Y sí, pero también argumenta que al ser aficionado de los Tecos no padeces formarte más de 3 horas para conseguir un boleto, acudes a las tribunas con toda tranquilidad en compañía de tu familia, todo mundo te respeta por la indiferencia que causa su escuadra a comparación de otras, la violencia es inexistente en las tribunas tecoloteras (carencia de aficionados), no entras en discusiones absurdas porque en el monopolio futbolístico la UAG no encaja, los jugadores y directivos escuchan sus quejas porque nunca se llena el estadio y vas con la idea de que si el equipo pierde no pasa nada, pues el milagro de la victoria siempre está latente. Diríamos que se trata de conformismo, pero como él dice: no le puedes exigir a un equipo que no se exige así mismo.

Asombrado por su fanatismo, no explotado al máximo aún ante la ausencia de títulos, le cuestioné qué sentía al ver a los aficionados de otros equipos. Como si esperara la pregunta, ya tenía la respuesta. En su mente tiene el perfil de los seguidores de América, Guadalajara, Cruz Azul y Pumas.

América. Son orgullosos y soberbios, extremistas por naturaleza, o apoyan al equipo en las buenas o de plano no lo apoyan en las malas. Pero son los que nunca deben faltar en las fiestas, oficinas y familias, pues sin ellos no hay sabor en los conflictos. Indispensables pues.

Guadalajara. Son alegres y festivos. Egocéntricos. Como su equipo está integrado por puros mexicanos, así debe ser en su ámbito social. Es decir, si el papá es el jefe de familia así debe ser siempre, impensable que una mujer tome la rienda del hogar. Si son feos son feos, nada de cuchillo o bisturí. Pero tampoco pueden faltar en la sociedad.

Cruz Azul. Son indiferentes y lápidas emocionales. Al igual que el equipo, los aficionados no trascienden ni en lo bueno ni en lo malo, porque a nadie le interesa. Es el claro ejemplo de la frase echeverrista: ni nos benefician ni nos perjudican, sino todo lo contrario. ¿No lo creen? Volteen a ver a esa persona que nunca pelan o que apenas saben que existe a su alrededor, pregúntenle a qué equipo le va y les dirá que es cementero a morir.

Pumas: Son fieles, apáticos y flojos. De aquellos que asisten a CU para apoyar al equipo pocos son los que estudian una carrera con convicción y trabajan en lo que estudiaron. Si en una relación afectiva les va mal, ahí se quedan; muy a pesar de que piensen en si les conviene o no, primero está el sentimiento antes que la razón. En el ámbito social los identificas porque son agresivos o son los que de inmediato se ponen borrachos en una fiesta.

Seamos águilas, chivas, pumas o cementeros, brindemos un aplauso al aficionado a Tecos, que da la cara para aceptar el fanatismo por ese equipo, que como bien dice él, está en la liga por estar, siempre sin pena ni gloria. El único que en verdad cada día ansía y sueña con un título. El único aficionado que no puede exigirle a un equipo la grandeza que no tiene en la cancha, pero fuera de ella hoy tenemos un claro ejemplo de puede tenerla… con una gorra y una chamarra dándole duro a la chamba para que un director llegue y diga: ¡cámara, acción!

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