¿Tan salados estamos?

Entendamos por la palabra salado la referencia que aplicamos a una persona o ente que con su presencia o ¿existencia? nos contagia y nos hereda la mala suerte; que en algunas ocasiones es difícil de modificar. Por ejemplo, aquí unas frases de aquellas situaciones muy mexicanas siempre utilizadas para dar rienda suelta a la victimización o conmiseración dentro del rango de salado: «no me sale nada bien», «otra vez me pasó esto», «¿por qué a mí?», «lugar donde me paro, pasa algo malo».

Situaciones similares viven los jugadores o técnicos, nacionales o extranjeros, que llegan a un nuevo club, a un nuevo país, con la finalidad si no de triunfar, por lo menos de hacer bien las cosas; pero en su peregrinar no cuentan con que deben enfrentarse al estigma de la mala suerte que posee su nuevo destino. En este caso se aplica a México, un país que como dicen por ahí, es tan surrealista que todo puede pasar (en el fútbol).

Recientemente Américo Gallego volvió a Argentina para dirigir a Independiente, equipo al que ya había hecho campeón. En su regreso a Avellaneda no le fue para nada bien: de tres pepinos para arriba le metían cada partido, en el vestidor nomás no lo escucharon. Analicemos la situación: El Tolo volvía a su país tras haber dirigido en México, su último equipo fueron los Tigres. Llegó a México para dirigir al Toluca, con quien ganó un campeonato y un subcampeonato, con el antecedente de haber hecho triunfar a River Plate, Newell’s Old Boys e Independiente. Su error: dirigir al equipo universitario de Nuevo León.

Como ya sabemos, Tigres es el equipo maldito por excelencia en el fútbol mexicano dentro de los últimos años. Jugador o técnico que llega se sala y fracasa tanto en el cubil felino como al pasar a otros equipos. Ustedes chequen:

– Nery Pumpido los llevó a la final que perdieron contra Pachuca. Posteriormente Pumpido dirigió a Veracruz y nomás no ganó ni un juego.
– Francisco Kikín Fonseca llegó a Nuevo León después de un bicampeonato con Pumas y una decorosa actuación en Cruz Azul, incluso como titular en la Selección nacional. En su estancia con Tigres no ha hecho nada, digo, ni siquiera 10 goles.
– Víctor Manuel Vucetich había triunfado con León y Tecos, equipos a los que colocó en el primer plano futbolístico nacional. Tras arribar a Tigres con la misión de salvarlos y hacerlos protagonistas, nomás su varita mágica no funcionó. De ahí pasó por Cruz Azul y Tecos (de nueva cuenta) sin pena ni gloria.

Y por el contrario, pero en el mismo tenor, tratemos de entender cómo es posible que Sebastián Domínguez, Rodrigo López y Fabián Cubero se hayan coronado con Vélez Sarsfield, mientras que en América y ¡Tigres! pasaron sin pena ni gloria. O el caso de Mauro Camoranesi, que del Santos y Cruz Azul ya es campeón del mundo con Italia. Sé que faltan casos y jugadores, pero aquí es donde los conmino a que se explayen y le den cuerda a su memoria. ¡Échenle!

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