Los famosos y el fútbol

Ser “famoso” no sólo implica éxitos, giras, partidos, conciertos, películas, publicaciones, discursos o movimientos, sino también una influencia (in)directa en: los fans, gruppies, televidentes, lectores, radioescuchas, aficionados, electores; a través de: la música, el cine, la radio, la televisión, la prensa, los libros, la política y el deporte. Al famoso lo convertimos en ídolo y le atribuimos dones casi milagrosos, cualidades que incluso rebasan nuestra percepción, y como fieles a esa santidad que le hemos otorgado: no existe razón y voz más importante que la del santo en cuestión. Imperdonable contradecir.

En esta ocasión no hablaremos de futbolistas, sino de aquellos “famosos” que aman y siguen el fútbol. En algunas ocasiones, los seguidores del “famoso” no toman en serio el fanatismo de su ídolo por el fútbol, incluso podría decirse que son complacientes al respetar su devoción por algún equipo. Pero hay de “famosos” a “famosos” y de equipos a equipos de los que son seguidores; convirtiéndose en referente positivo o negativo del club del cual es partidario.

Sir Roger Moore, que interpretara a James Bond en siete películas de la saga, es seguidor del Leicester City, equipo inglés de la Segunda División. Sin duda, la clase, personalidad y distinción real que posee Moore le da un aliciente a la imagen del aficionado a Leicester. Otro caso es Viggo Mortensen (al que todo mundo relaciona de inmediato con El Señor de los Anillos y no como el traidor droga-paralítico en Carlito’s Way), un aficionado declarado al fútbol e hincha de San Lorenzo. ¡Aragorn es de Almagro!

Y podemos hablar de Liam y Noel Gallagher como fieles seguidores a Manchester City, Joaquín Sabina al Atlético de Madrid. El mismo Juan Pablo II no ocultaba su empatía por el Real Madrid. Últimamente Néstor Kirchner mostró su apoyo incondicional a Racing para que vencieran a Boca (y lo hicieron 3-0). La diva de divas, Sophia Loren, prometió un striptease para recaudar fondos en apoyo del equipo de sus amores: el Nápoles. En México, Juan Villoro ha tenido el temple para sostener que es necaxista a morir. ¡Qué nombres! ¿no?

Hoy en día, en un lugar llamado México, los “famosos” se agotan y su imagen no contribuye mucho al equipo. Chespirito es águila, así pos como. Se salva el Loco Valdés, pero ya va de salida; y la Chiquita González pues ahí sale de vez en cuando. Al Necaxa lo siguen pocos, y entre ellos Jorge Ortiz de Pinedo, Ernesto Zedillo y José Woldenberg: pura alegría. Los aficionados al Guadalajara encuentran en Carmen Salinas, Edith González y Sergio Corona al “famoso” que los representa. Los Pumas tienen en Germán Dehesa, Gael García Bernal y Diego Luna una posición más honrosa.Pero de plano a los equipos del norte sí les fue mal: Adal Ramones como rayado, y Eduardo Salazar como tigre, pues ni con que cara defenderse.

Es deber de los aficionados elegir al “famoso” que los represente. Debe tener ciertos requisitos, que cumplan con el perfil que el equipo, el estadio y los seguidores merecen. Digo, el Borrego Nava no puede andar impunemente por la vida pregonando que le va al América o Juan Carlos Casasola presumiendo que es cruzazulino. Hagamos algo por favor, ¡¡¡¡¡¡hagamos algoooooo!!!!

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