Pero el árbitro pitó… fuera de lugar

En el 2007, el Premio Nobel de Literatura llamado Günter Grass, autor de El Tambor de Hojalata, La Ratesa y Pelando la cebolla, encabezó una campaña organizada por los aficionados del Friburgo, equipo alemán del cual el escritor es más que un fiel seguidor, para exigir la restitución del entrenador Volker Finke, técnico que permaneció en el banquillo de dicho equipo durante 16 temporadas y que había sido cesado por no obtener resultados.

En compañía de otros 2600 aficionados, Grass estampó su firma en el documento que pedía a los directivos revocar la decisión del cese. El escritor firmó con la pasión del hincha enojado y con la convicción de que su nombre haría recapacitar a la junta directiva. La confrontación con un Premio Nobel, herido en su pasión futbolera, los puso a pensar… y a temblar. ¿Quién está primero: el escritor famoso o el hincha apasionado con apellido famoso?, como sea, Grass mandó y su voz (su firma) sirvió para darle voz a los otros 2600 aficionados.

Navegando en el ciberespacio me encontré este poema que el mismo Günter Grass escribió al equipo de sus amores: el Friburgo.

Lentamente ascendió el balón en el cielo.
Entonces se vio que estaban llenas las tribunas
Habían dejado solo al poeta bajo el arco,
Pero el árbitro pitó: fuera de lugar.

Lo anterior de inmediato nos transporta a otro escritor, Mario Vargas Llosa. El autor peruano de La ciudad y los perros, Los Cachorros, Pantaleón y las visitadoras,  es aficionado al Universitario de Lima. ¿Qué pensará Vargas Llosa de ver la situación actual en el fútbol peruano? El pasado 25 de julio la Agremiación de Futbolistas de Perú anunció la renuncia masiva a la selección nacional; argumentan un bajo nivel en la liga por falta de apoyos, específicamente reflejados en los bajos salarios o pagos nulos.

Alrededor de 800 futbolistas peruanos, tanto de la liga local como los que juegan en el extranjero, comulgaron en dicha decisión para exigir a la Federación Peruana de Fútbol que aplique nuevas reformas, más justas, en beneficio del fútbol peruano. ¡Hay unidad! Pero la FIFA tenía que llegar a jalarles las orejas para advertirles que serían sancionados. Blup ¡Ya fregados de por sí, y los quieren fregar más!

Pero no toda la cuestión futbolística peruana está para llorar: por ello les dejo con este poema de Blanca Varela, poetisa peruana y aficionada al fútbol universal.

Juega con la tierra
Como con una pelota
Báilala, estréllala, reviéntala
No es sino eso la tierra
Tú en el jardín

Mi guardavallas,
Mi espantapájaros,
Mi Atila, mi niño
La tierra entre tus pies
Gira como nunca
Prodigiosamente bella

Esto fue una pequeña muestra de la relación constructiva que existe entre el fútbol y la literatura; entre el fútbol y la poesía. Como lo dijo Grass y se vive ahora en el Perú:

Habían dejado solo al poeta bajo el arco,
Pero el árbitro pitó: fuera de lugar.

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