Ruud Gullit

El año de 1979 vio nacer futbolísticamente al Tulipán Negro. Un modesto equipo holandés, el HFC Harlem, conocido como el Harlem Pequeño, le abrió las puertas al joven Ruud Dil, hijo de inmigrantes surinameses. Al saberse jugador profesional de fútbol, Ruud decidió honrar a su padre (George Gullit) y adoptar su apellido, que no figuraba en el acta de nacimiento. Las razones: Ruud Gullit se escuchaba más profesional y futbolero. Así nació la leyenda, aunque nunca firmó un contrato más que con el apellido materno.

Al tiempo que el próximo cerebro de la Naranja Mecánica se iba haciendo como futbolista, el mundo se dirigía estrepitosamente hacia los ochentas. Fue justamente durante el último suspiro de disco setentera, que el público observaba al tenista Guillermo Vilas inmortalizarse en Australia; al Peñarol obtener la vigesimoquinta liga; al América de Cali alzar por primera vez el trofeo; y a un River imparable que se llevaba el Torneo Nacional y el Metropolitano.

En Europa, Borussia Mönchengladbach era campeón de la UEFA, Nottingham Forest hacía lo propio con la Copa de Europa; Liverpool, Madrid y Hamburgo se inmortalizaban en sus países y el Milán ganaba la décima liga y con ella empezaban nueve años de sequía, hasta la llegada de Gullit.

El Diabolo Rasta, Gullit, creció junto al Pequeño Harlem, de más de 90 años de antigüedad, y atrajeron la atención del balón. En su primer temporada como profesional y con tan sólo 16 años de edad, condujo al HFC a la punta de la Eredivisie, siendo el mejor jugador de la liga. De ahí en adelante Gullit encabezó al equipo, jugando 91 partidos en 3 años y anotando 32 goles.

No tardaron los reflectores en atraer a grandes instituciones y el Feyenoord sedujo al todavía adolescente. 300 mil libras y el nombre de Johan Cruyff dentro del plantel, no eran poca cosa. Con el sí la vida del Bigotón dio el giro que necesitaba, después de haber dejado a Barry Huges (Técnico del Harlem) en cuarto lugar de Europa.

Ruud había jugado como stopper (central adelantado) a lo largo de su corta carrera, pero fue en el Feyenoord que fue ubicado en el centro del campo, posición que dominó y que revolucionó a la perfección durante su trayectoria.

Dos copas KNVB, una liga (Eredivisie) y una Copa de los Países Bajos, fueron el resultado de la estancia de Gullit en Feyenoord. Tras 85 partidos y con otros 30 goles en la espalda, Gullit fichó, en el verano del ’87, por el PSV Eindhoven. Ahora la suma equivalió a 400 mil libras, pero valieron para el jugoso aporte del Tulipán Negro: 46 goles en 68 encuentros, dos ligas, dos copas KNVB y un trofeo al mejor jugador.

La historia de la saeta del mediocampo naranja comenzaba a tomar cuerpo y forma. En Italia el Milán había vivido años desastrosos, hasta que la mano de Silvio Berlusconi apareció. Después de dos descensos (uno de los cuales había sido por apuestas ilegales) y los cambios constantes en la silla presidencial rossonera, Berlusconi se hizo de la mayoría de las acciones y le regresó la dicha al conjunto de San Siro.

El proyecto inicial del Zar de los medios italianos, traía consigo a tres figuras holandesas. Marco Van Basten, Frank Rijkaard y Ruud Gullit, además de la incorporación a la dirección técnica del joven Arrigo Sacchi. También figuraban en el equipo los jóvenes Maldini y Costacurta, Baresi, Donadoni y el fichaje del volante de la Roma Carlo Ancelotti.

Gullit ya había compartido el terreno de juego con grandes jugadores, pero no un equipo repleto de fenómenos. A los diez años, luego de haber vivido en la zona popular Jordaan, se mudó al Oeste de Amsterdam, donde jugó al lado de Rijkaard, en la calle.  También jugó con Erwin Koeman, Ronald Koeman y Wim Kieft, en un equipo local.

La cima del mundo fue vista desde los hombros de Ruud, Marco, Frank y compañía, al pasarse el trofeo de la liga por las manos, en el año de su debut como compañeros. La liga 87-88 abrió el camino para la VIII Eurocopa Alemania Federal 1988.  Holanda no pudo llegar en mejor momento, y de los botines del trío milanista, alzaron la justa continental.

En ese año, además de los torneos obtenidos, Ruud Gullit abanderó el fútbol mundial al ser nombrado Balón de Oro europeo y acreedor al World Soccer, al mejor jugador del mundo. Galardón que repetiría dos años más tarde, el cual dedicó a Nelson Mandela, máximo exponente de la lucha antirracista. Gullit fue objeto de burlas y racismo a lo largo de su carrera. Estupideces que sólo logró acallar con sus goles.

En Milán, el Diabolo Rasta vivió la transición de Sacchi a Capello y con ello el fin de la era holandesa. 117 encuentros y 35 goles, junto a la obtención de 3 supercopas italianas y 3 Scudettos, se llevó del conjunto rossonero. Pasó al Sampdoria en el ’93, consiguió la atención del Milán de nueva cuenta y para el ’94 ya estaba vestido de rojo y negro, nuevamente. Sólo jugó 8 partidos en el medio año que permaneció en la capital de la moda y regresó al sur del país, para fortalecer de nuevo al Sampdoria: jugó 22 veces y logró 9 goles, además de levantar la Copa de Italia.

La historia en la península latina llegó a su fin, e Inglaterra lo adoptó por medio del Chelsea, de manera libre. El ocaso de su carrera no fue distinto al promedio de los jugadores. En tres años apareció en 32 partidos y logró 3 goles. La mente de Gullit, se ubicaba más en el trabajo técnico que el práctico, y el último año de su camino combinó la cancha y la dirección técnica.

El diez creativo, el diez defensor y combativo. Las rastas del Tulipán Negro, no sólo permanecerán en la memoria de una década inigualable de fútbol total, sino que se tomarán para siempre como referencia de éste deporte. El toque sutil, el cerebro puntual y descriptivo, de caricias y trazos espectaculares al balón, son la manera más fácil de recordar al bigotón capitán de la Naranja Mecánica de los ochentas.

3 comentarios

  1. George (chocho) martes 4, agosto 2009 at 10:15

    Gracias Emiliano por haber escrito de este extraordinario jugador. Ojalá pudieras hacer una reseña similar de Michael Laudrup o de alguien un poco más reciente, que creo que sigue en activo, Henrik Larsson…

  2. Emiliano Castro Sáenz miércoles 5, agosto 2009 at 11:05

    Gracias a ti George (a) Chocho… Tomaremos en cuenta a estos personajes, sin duda claves para la historia de los países para los cuales se brindaron y para el fútbol en general.

  3. jhon viernes 11, septiembre 2009 at 16:46

    ruud gullit fue un futbolista grandioso , es junto con van vasten el futbolista holandes mas grande del futbol , despues de cruyff y bergkamp

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