Violencia golea al fútbol

Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos
Jorge Luis Borges

26 de julio de 2009. En Tegucigalpa, Honduras, se enfrentaron los dos equipos más representativos del país y acérrimos enemigos: Olimpia y Motagua. La prensa local califica como violentos a los aficionados de ambos equipos. El partido se disputó en el estadio Nacional y el marcador final fue 0-0; de acuerdo al resultado, nada tendría que haber sucedido: sólo se disputaba el orgullo: no perder. Sin embargo, la violencia no tardó en aparecer y al término del juego, a las afueras del inmueble, las barras de ambas escuadras se enfrentaron. El saldo: dos muertos y varios heridos.

26 de junio de 2007. En Argentina. Los equipos de Tigre y Nueva Chicago disputaron un juego vital: el ascenso. Tigre ganó el encuentro 2-1. Desafortunadamente un penalti que ponía en riesgo el resultado provocó la ira de algunos hinchas, que enardecidos entraron a la cancha y se apropiaron violentamente de periodistas y jugadores; a los cuales incluso desnudaron: el portero Navarro Montoya, de Nueva Chicago, corría por todo el campo en calzoncillos.

Pero lo anterior no fue lo alarmante. A las afueras del estadio, los hinchas del equipo derrotado emboscaron a la barra de Tigre, enfrascándose en una verdadera batalla campal, que dejó como saldo varios heridos y la muerte de Marcelo Cejas, un aficionado de Tigre, que falleció a consecuencia de una pedrada. La prensa reaccionó y una de las notas decía: en Argentina te podés morir en cualquier lado, incluso en la cancha.

Al leer bien las fechas observamos el mismo día, con un mes de diferencia y dos años de distancia. No obstante que ambos partidos se disputaron en diferentes escenarios, con objetivos distintos; la violencia está latente. Más allá de que se dispute un ascenso en una liga tan apasionada como lo es la argentina, y peor aún, que porras se líen a golpes tras un partido sin goles, es injustificable que se llegue a la violencia y que ésta sirva como escape para quitarle la vida a un ser humano: sea aficionado o no.

Tras la tragedia ocurrida en Argentina, un hincha de Nueva Chicago, Fabián Banga, sintió asco y vergüenza por el asesinato de Marcelo Cejas; se sintió triste de apoyar a un equipo que lo había traicionado y decepcionado no por descender; sino por ensuciar el nombre de la institución con sangre. No quiere parecerse al enemigo, a ellos, a sus propios correligionarios. Aquí pongo parte de su sentir:

Es la muerte del barrio, de los chicos escuchando el partido en la portátil, las caminatas por la vía muerta hasta la General Paz para llegar a ese potrero de tablones de madera y alentar a estadio medio vacío al equipo de la B. Ese es el Chicago que yo recuerdo. Quizás, quedó todo en pausa por ya no vivir hace 15 años en la Argentina. Al irse, lo que a uno le queda es ese equipo alentado desde Villa Madero, el aferrado enemigo del Gallo y Brown. Enemigos que producían desmán que no pasaba de tres cachetazos en una estación de trenes. Lo que se vio es otra cosa. Se vio la enfermedad de una sociedad atada con alambres que no termina de solucionar un problema marginal íntimo.

El completo y verdadero pesar de este hincha lo pueden encontrar en la siguiente dirección:
http://diarionco.com/blog/index.php/2007/06/27/la_muerte_y_el_futbol?blog=7

Digamos no a la violencia, disfrutemos el fútbol. Sí, ya sé que suena retórico, pero entonces hay que entender y comprender que la violencia debe ser inexistente en las canchas y en los estadios (y en las calles, y en las casas, y en las escuelas, y en todo el mundo). No a la violencia.

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7 comentarios

  1. Sergio Sánchez jueves 30, julio 2009 at 18:56

    De acuerdo mi estimado Elías: Sergio.

  2. Bombona jueves 30, julio 2009 at 22:24

    Lic. Elías,

    Otro artículo impresionante, patético al mismo tiempo por las escenas de estupidez mental del ser humano. Sigo aprendiendo…

    Besos

    • Elías Leonardo viernes 31, julio 2009 at 9:37

      Querida y estimanda bombona, que bueno que siga aprendiendo del Buen Fútbol. Y si, la estupidez, la violencia, son escenas patéticas. Mientras tanto siga disfrutando e introduciéndose al mundo pambolero. Gracias por los besos (con que no se entere mi señora)

  3. Israel viernes 31, julio 2009 at 10:45

    Es importante tambien destacar que Mexico no se salva de estas cosas… y que seguimos siendo ignorantes y estupidos recuerdo el dia en que una familia puma paso a un lado de dos amigos mios y yo (azulcremas de corazon) y el padre puma dice con orgullo “vamos a burlarnos haber que hacen”, diganme si no es lo mas estupido del planeta pone en riesgo a sus dos pequeños hijos y su mujer por “haber que pasa”… la cultura del respeto se ha perdido… eduquemos a nuestros hijos y no dejemos que sean como los dementes que salen en la tv imitando señas de maras (porque siempre copiamos lo malo y no lo bueno) y tapandoce la cara a sabiendas que haran algo malo…. x porfavor esto es justo lo qe no quiero que vea mi hijo en la tv quiero que vea trinunfar o perder a su equipo y que aun asi siga y siga el apoyo no ofendiendo y tratando de desquitarce…

  4. Israel viernes 31, julio 2009 at 10:51

    por cierto aborresco a la ultra, a los azul y oro, a la manumental y todas esas “barras” o “hinchas” que se sienten centro y sudamericanos que no tienen identidad y que mas haya de apoyar a su equipo como bien lo dice Fabian Banga y Elias en su reportaje manchan el nombre y los colores de una institucion… por vulgares protestas y corrientes insultos hacia el projimo… el futbol y el marcador se quedan en la chancha y en las estadisticas no en la calle….

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