Hasta siempre, Caballero del fútbol

«Me estoy muriendo», declaraba hace cosa de un año. Hoy, 31 de julio 2009, Sir Robert William Robson cedió ante el cáncer de pulmón.

Ya los recientes informes médicos eliminaban toda esperanza de recuperación. Luego de 18 años de lucha y cuatro tumores superados, el caballero inglés falleció a los 76 de edad en el mismo lugar donde nació, County Durham, Inglaterra.

Quizá los más viejos tengan en su mente las imágenes de Robson como jugador del Fulham y West Bromwich. Los más jóvenes lo tenemos como seleccionador inglés en el Mundial de Italia y más tarde con Barcelona, en la desafiante etapa post Cruyff.

Por cierto, hoy que tanto se habla del trébol de Guardiola y su Barça, Robson pudo presumir que en la única temporada que dirigió al Barcelona, 1996-97, se llevó la Supercopa de España, la Copa del Rey y la Recopa europea. Fue también en aquellos días cuando, luego de un golazo de Ronaldo al Compostela, salió del banquillo tomándose la cabeza con las manos, en clara muestra de incredulidad ante la obra del brasileño. Un total admirador del buen fútbol.

También fue quien puso en el mapa futbolístico a Jose Mourinho, aunque sea como su traductor, esto en la etapa que dirigió al Sporting Lisboa. Más adelante juntos irían al Porto, donde ganaron dos ligas y una copa entre 1994 y 1996.

Ganó también la liga holandesa en la 1990-91 y 1991-92 con el PSV Eindhoven. Y tal vez su más notable logro, allá por 1981, logró la Copa UEFA con el humilde Ipswich Town.

Por si fuera poco, fue el último entrenador en conducir a la Selección inglesa a la antesala de una final de Copa del Mundo, cuando cayeron frente a Alemania en semifinales de Italia ’90.

Su último sueño como entrenador sucedió en Newcastle, al que llegó en 1999 y se despidió con buenos números en 2004. Finalmente, fungió como asesor y consejero de la Selección de Irlanda hasta 2007.

Una vida ligada enteramente al fútbol. Un ejemplo de quien vive para el juego y no del juego. Nació el 18 de febrero de 1933, en Sacriston, Condado de Durham, Inglaterra. Fue en su adolescencia cuando el balón le permitió abandonar el pesado trabajo en la minas junto a su padre, para dedicarse a una pasión que lo acompañó hasta el último momento: el fútbol. No hace muchos días aún se le vio en una ceremonia de homenaje en su honor, ya en silla de ruedas y visiblemente debilitado, pero con la sonrisa imborrable que le valió el aprecio del mundo deportivo.

Cada quien lo recordará a su manera, pero seguro que siempre se le relacionará con las palabras Señor y fútbol. Distinguido en 2002 como Caballero del Imperio Británico, Sir Bobby Robson fue de aquellos hombres que quizá jamás recibió antipatías o malas palabras, que dejó un recuerdo positivo en todo aquel que lo trató al menos un instante.

Sir Bobby Robson, un auténtico Caballero del fútbol. Descanse en Paz.

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