¡Con Itamar fue robo!

Debo reconocer que en torneos pasados no reparé demasiado en Itamar. Por algunos partidos, pocos, que vi de él, fácilmente podía ubicarlo como un jugador de una potencia física poco usual y una técnica que extrañamente se lleva de maravilla con el músculo.

En estas dos primeras jornadas del Apertura pude ver los juegos de Tigres, el primero empate con Puebla en el Universitario, y el reciente fin de semana contra Guadalajara en el Jalisco con triunfo norteño 1-3. Les voy a confesar algo: tengo la sensación que el brasileño será una de las figuras del campeonato…

En un fútbol donde hay ausencia de figuras, donde hay pocos jugadores que se animen a lo distinto, que se atrevan a ser diferentes, sale esta agradable sorpresa llamada Itamar Batista, quien nos recuerda por qué nos gusta este juego y por qué aún hay esperanzas para los que deseamos ver un mejor espectáculo.

El 11 de Tigres tiene una condición que hace mucho no veía: genera sensación de peligro aún estando a 50 metros de la portería rival. Si esto lo sentimos desde afuera, viéndolo por televisión, no me quiero ni imaginar lo que sufrieron los defensores. Por cierto, un aviso para Aguirre, Itamar, solito, exhibió feo a la defensa de la Selección. Galindo y Magallón lo siguen buscando porque en el partido no lo encontraron nunca.

Es cierto, Guadalajara regaló muchos espacios y así todo se le facilita a Itamar. Lógico, para explotar esa potencia de piernas y convertir la jugada en peligro necesita dos cosas: metros y un balón. Guadalajara le dio ambos y ahí perdió el juego. El consejo para los próximos rivales es sencillo, hay que quitarle la pelota y encerrarlo en un sector corto del campo. No se puede ejercer la velocidad en espacio reducido.

Alguna frase futbolera dice que «cuanto más cerca se está del portero, más lejos se está del gol». Itamar entiende este concepto como pocos y por eso siempre utiliza el regate largo, el cual necesariamente termina en pénalti o en gol. En el Jalisco lo hizo por todos lados y anotó dos golazos.

Por si fuera poco tiene chispa, tiene engaño, detalle básico para hacer bello lo eficaz. Al minuto 34 del primer tiempo se estrenó como anotador tigre. Era el segundo para su equipo. Tocó el balón para Fonseca a unos cuantos metros del área grande, Kikín le regresó el detalle y en décimas de segundo ingenió una jugada que pocos hubiéramos anticipado. Miró a un lado, amagó al otro y tocó el balón hacia donde había llevado la mirada en un principio. El defensa rojiblanco, al que mantendremos en el anonimato para no agrandar la vergüenza, se perdió en el vértigo de la jugada, y cuando volteó nada más que para tomar nota del receptor del pase, sorprendido registró que no era otro hombre sino el que tenía enfrente un segundo antes. Una vez hecho lo fácil (¡gulp!) sólo restaba definir la jugada. Pero claro, ante lo mostrado el gol no podía quedarse atrás. Itamar engañó a todos otra vez. Amagó con el disparo potente y para variar, nos siguió mandando mensajes equivocados. Definió suave y por arriba. Nada que hacer para Michel. Tigres 2, Guadalajara 0.

Podríamos hablar de lo que sucedió en el resto del partido, pero después de este regalo importado de Brasil, de verdad que muy poco importa.

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1 comentario

  1. Emiliano Castro Sáenz lunes 3, agosto 2009 at 23:03

    Grande itamar. Torneos atrás, portando todavía la casaca de lo Jaguares de Chiapas, le había dado a probar, a los tapatíos y muchos equipos más, lo que demostró con maestría el pasado sábado. Itamar destila un olor a gol, como el que por etapas muestra Cabañas, el mismo que colocó en el pedestal a José Saturnino Cardozo… Grande Itamar, ¡lástima que lo haga contra las Chivas!

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