Relato de un futbolista triste

Unas horas antes del partido…

En el hotel de concentración. Don Cándido, técnico del equipo, está que no lo calienta ni el sol. Ha pasado media hora y no encuentra a Jimmy, el mediocampista estrella; que se supone debería estar en el comedor junto con sus compañeros. El partido de hoy es vital y Jimmy es indispensable para el esquema táctico; por lo que Don Cándido no cesa de buscarlo: llama a la policía local, a los hospitales e incluso al forense. ¿Qué le importa más a Don Cándido: la vida de Jimmy o ganar el partido?

Breve historia del Jimmy…

Es un chico inquieto y buena gente; de provincia. No le gustaba mucho la escuela, por lo que decidió ayudarle a su padre y hermanos con el negocio del transporte de carga, una tradición familiar. En sus ratos libres -que eran muchos- se iba a las canchas del centro y le daba rienda suelta a su buen jugar, a su técnica y dominio del medio campo.

Estaba muy enamorado de Rita, su novia desde hacía dos años. Todas las noches, después de dejarla en la puerta de su casa, le repetía la promesa de siempre: «seré famoso, jugaré en los mejores equipos, tendré dinero y me casaré contigo». Rita le creía, pero dudaba del tiempo en que se cumplieran las promesas de su futbolista.

Visores de un equipo de Primera División, que se encontraban de vacaciones, lo vieron jugar y de inmediato le dijeron que había una oportunidad para él. Jimmy asistió a su cita con el destino y no sólo convenció a los visores, sino al técnico, que de inmediato depositó su confianza en él y –dichosa suerte que muchos quisieran- lo registró con el primer equipo. Al poco tiempo comenzó el torneo, debutó en primera división a sus 18 años… y se alejó de Rita, a la que le pidió lo esperara unos meses mientras se ambientaba. (Pero nunca le dijo ambientarse en qué).

Una noche antes del partido…

En la parte trasera del taxi que se dirige a un cabaret poco conocido, pero con viejas guapas, va Jimmy. Afortunadamente el chofer no se muestra impertinente, pues parece comprender a Jimmy, que tiene el rostro desencajado recargado en la ventana. En las manos, Jimmy tiene un par de hojas arrugadas: es la carta donde Rita le informa que ha conocido a otro hombre, que consiguió un empleo nuevo y le confiesa que mientras andaban de novios ella tuvo que acostarse con amigos de su papá, pues su papá la…

Jimmy paga y baja del taxi. Entra al cabaret y antes de sentarse reparte autógrafos a un par de borrachos que lo reconocen. Ya instalado en su mesa pide un trago para hombres y saca sus cigarros. El escenario consta de un telón de terciopelo rojo, un tubo nuevo no muy alto y de espejos tanto en el suelo como en la pared.

Suena la voz de Mari Trini con la canción «Esa no soy yo». La escultural figura de una mujer se vislumbra en medio del telón: es Amapola. “Yo no soy esa que tú te imaginas, una señorita tranquila y sencilla…”. Jimmy bebe y fuma con ansiedad. Amapola incita a su escaso público deslizándose por el tubo.  “Yo no soy esa que tú te creías, la paloma blanca que te baila el agua, que ríe por nada… esa no soy yo”. Amapola se pone en cuclillas y roza con sus dedos las mejillas de Jimmy. “Rita, ¿cuánto vales?”, “Jimmy, ponme precio”.

Después del partido…

Sin Jimmy perdieron 3-0. El campeonato se convirtió en un objetivo lejano. Ante la insistencia de los medios por la ausencia de Jimmy, Don Cándido sólo atina a decir: tuvo una lesión momentos antes del partido. Y Jimmy siguió sin aparecer…

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14 comentarios

  1. George (chocho) lunes 3, agosto 2009 at 12:11

    Paciencia fue lo que le faltó a Rita, a veces la gente de barrio es más segura de su destino que aquellas personas que nacieron con todo, sin necesidad de trabajar por sus ideales.

    Buena nota

  2. Queta lunes 3, agosto 2009 at 12:29

    ¿¿Se murió?? Seguro que se fue de cabrón con la pinche de la Amapola…

  3. Vero lunes 3, agosto 2009 at 13:04

    ¡Quien no ha llorado y perdido de más por culpa (aún sin querer) de una mujer? Jimmy, es sólo uno, Jimmy, son todos. Muy Buena Nota querido amigo

  4. Isaura lunes 3, agosto 2009 at 14:33

    Vaya guardando esos relatos Elías, y haga con ellos algo digno y muéstrelo. Es reinteresante el tema de la gente de «provincia» que cae en los grandes equipos de la «gran ciudad», habría que ver las historias desprovistos de convencionalismos y clichés para cambiar esa visión decadente del deporte profesional y equiparar el fenómeno (para conocerlo, nomás digo) entre jugadores extraídos de «clases altas» y los de «clases bajas». Clases que además no son iguales en el centro del país y fuera de él. Ay… retome su veta periodística pa esto y adéntrese en el temón.

    Saludos a todos

  5. Izrael Blanco lunes 3, agosto 2009 at 23:31

    Ese Jimmy no lo encunetran porque se fue sin pagar y tuvieron que encajuelarlo… no hablas del Jimmy Lozano… di que si d que si para burlarme jejejejeje…. buena nota aunque un tecnico que se llame don camilo no inspira respecto como un tecnico que se llame «La Bomba Milok» jejejeje saludos mi hermano

  6. PAUENCA martes 11, mayo 2010 at 21:55

    Que te digo, me gusto mucho, de lo que he leído aquí, este es uno de los que más me ha gustado.

    Menos mal que me encontré hace tiempo con ELBUENFUTBOL (aunque antes no comentaba) porque me gusta que existan jóvenes que se interesen por el fútbol internacional y que además sepan. Y si Elías, se nota que eres apasionado, pero también se nota que eres inteligente.

    Me encanto esta nota, fuiste llevando muy bien el relato y ustedes me tienen diario en su sitio leyendo algo nuevo, si que se actualizan.

    Saludos.

  7. Libertad miércoles 12, mayo 2010 at 8:32

    buena nota. supongo que si rascamos en las vidas de los jugadores, podemos encontrar muchas historias en las que el amor, una mujer o la falta de estos, determinan la dirección en su paso por el fútbol. Saludos!

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