Puerta 12, la tragedia del Monumental

El 23 de junio de 1968, está marcado como un día trágico en el mundo del fútbol, particularmente en la Argentina, en aquella puerta No. 12 del estadio Monumental de Buenos Aires, (Antonio Vespucio Liberti), en el marco del Súper Clásico de aquel país.

http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2009/08/puerta12portada.jpg El juego entre River y Boca terminó igualado a cero goles, lo que causó el enojo de los locales y el goce de los visitantes, que el simple hecho de no perder en casa del acérrimo rival fue justificante de alegría y en cierta manera de burla al salir airosos del estadio Monumental. Los cánticos en contra de River y su hinchada no se hicieron esperar.

Varias versiones se conocen en torno al lamentable suceso que ese día se dio, pero lo cierto es que el horror y la tragedia aparecieron en la puerta #12 del Monumental de River aquella noche que nadie puede olvidar.

Por causas nunca aclaradas, el túnel de salida a la calle, luego de las escaleras, no se encontraba liberado, ese era el túnel por donde desalojarían los hinchas de Boca y la presión de la multitud que salía causó la muerte de 71 aficionados, muchos de ellos menores de edad. El suelo se tiñó de rojo y los lamentos y quejidos aún estremecen las paredes del Monumental de esa fecha hasta nuestros días.

Algunas versiones aseguran que la barra brava de River Plate salió antes de lo estipulado y que por el enojo se dirigió hacia la puerta No. 12, sector de ingreso y egreso de los visitantes, para cerrarla. La versión de que la puerta siempre estuvo abierta y que se atascó por alguna causa, es la que menos se cree, aunque existe y forma parte de esta historia. Están quienes dicen que los torniquetes propiciaron el desastre, y también hay quienes sostienen que en esa puerta no había torniquete alguno. Lo cierto, lo real, lo concreto, es que aquella tarde la Puerta 12 fue una trampa mortal.

Cabe mencionar que desde hace muchos años, sobre todo en juegos de esta magnitud, como el Súper Clásico argentino, se dispone de una puerta para la entrada de la hinchada visitante y por esa misma puerta deben desalojar el inmueble minutos antes de que el juego termine. Esto se hace así para evitar que las hinchadas se encuentren en los diferentes caminos de accesos al estadio o de desalojo del mismo. Buena o mala estrategia, lo cierto es que a la fecha la hinchada de unos llega por un sector de la ciudad directo a una puerta y la hinchada del que sea local llega por cualquier sector excepto el asigando al visitante.

“En un principio era una avalancha normal, pero después se acrecentó. Iba por el aire, sin tocar el piso. Algo empezó a salir mal. La avalancha se detuvo. Cada vez estaba más apretado. Había gritos de pánico, de mucho miedo. La gente que estaba abajo quería subir. Estábamos uno arriba de otro bajo una terrible presión que no dejaba respirar. Me caí y después me desmayé. ¿Cuál fue el motivo de la tragedia? Nunca lo conocí. Yo me salvé de milagro. Quizá gracias a la gente que me ayudó porque era el más joven de todos y porque la avalancha se detuvo cuando yo estaba en un recodo de la escalera. Apenas tenía 4 años. Nunca más fui a ver a Boca”. Comentó un sobreviviente de la tragedia, ahora con 50 años de edad.

La investigación penal finalizó sin que se hallaran culpables del siniestro. Algunos testimonios sostuvieron que los torniquetes se encontraban colocados y que ello impidió la salida de la multitud. Otros afirmaron que la salida no fue posible porque la Policía Federal lo impidió (el país estaba en ese momento gobernado por una dictadura militar). Inicialmente, dos directivos de River fueron procesados por ser sospechosos de negligencia, pero la Cámara de Apelaciones dejó el proceso sin efecto y la causa fue archivada.

Actualmente cerca de aquella puerta, se encuentran los vestidores locales o lugares de concentración de River Plate y no falta jugador que comente que en esa zona del estadio se escuchan quejidos, gritos, lamentos de horror y de dolor y muchos de ellos comentan que por los pasillos del estadio se ven pasar sombras que van de un lado a otro, toquidos de puertas a las que se responde y no se encuentra a nadie y un sin fin de historias de los veladores y encargados de cuidar el inmueble histórico no sólo por sus glorias y festejos, sino también por aquel capítulo de horror vivido en ese año.

Tan cierto es esto, como la «Ceremonia de Bautismo» a la que son sometidos los jóvenes de inferiores que viven en la pensión del club. Se dice que todos los 23 de junio los jugadores inferiores son llevados junto con un sacerdote hasta el pie de la puerta No. 12 y se realiza una ceremonia para desalojar a los espíritus que aún rondan en el inmueble. Los jóvenes deben portar unas velas blancas y «prestar» su energía para que mediante una misa el sacerdote pueda ir expulsando poco a poco las almas de aquellos que murieron en el Monumental, que según la leyenda popular quedaron penando en aquel túnel que llevaba a la puerta número 12 del estadio…

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