Súper Clásico… ¡éste!

Cuando hablamos de un clásico, en lo que a fútbol se refiere, normalmente hablamos del juego más importante de una ciudad, país o región. Podemos repasar una gran cantidad de juegos clásicos en el mundo, en México el América–Guadalajara es un clásico nacional. En Argentina el Boca–River es pasión extrema, para los de Milán seguramente el Milan-Inter lo es todo, en Madrid el Atlético–Real Madrid paraliza la ciudad y en España el Real Madrid–Barcelona paraliza a más de un continente.

Incluso hay juegos que se dicen, paralizan el mundo y son seguidos por millones de telespectadores, caso concreto el River–Boca que incluso está catalogado por muchos como el clásico más pasional del mundo. En Brasil el Flu–Fla, en Uruguay Peñarol y Nacional, y así cada país tiene sus juegos importantes. Pero hay un juego, un clásico que realmente divide el 50 por ciento de una región para un lado y el otro cincuenta para el otro. Literalmente así es esta pasión que existe por dos equipos que pocos conocen pero que tienen una historia bárbara si de clásicos hablamos…

Las islas de Scilly (Islas del Sol) son un racimo de islas (archipiélago) de la esquina oeste del sur de Inglaterra. Tienen su propio consejo y se clasifica como área excepcional de la belleza natural. El grupo consiste en seis islas habitadas y alrededor 140 islas rocosas, más pequeñas, cercanas a la  parte oeste de Inglaterra. Las flores son un producto agrícola importante para los granjeros, la posición de las islas propicia que raramente se presente la nieve o las heladas, lo que significa para los granjeros que las flores pueden darse todo el año. El deporte más popular en estas islas es la carrera de canoas pues es lo que promueven con los turistas que visitan en gran número estas islas.

Históricamente en las islas Scilly, en épocas de la Primera Guerra Mundial y de la misteriosa Mata Hari, el servicio secreto británico montó una base con halcones entrenados para interceptar el vuelo de las palomas mensajeras que los alemanes utilizaban como espías, llevando y trayendo mensajes enrollados en sus patas. Incluso dos de éstas, una vez capturadas, fueron declaradas oficialmente prisioneras de guerra y obligadas a procrear aves británicas.

Aun así las Islas Scilly no son conocidas solamente ni por sus flores, playas ni por sus historias de espías.

Les platico que en el plano futbolístico estas islas son dueñas de la liga más pequeña del mundo y del clásico más pasional, pues en estas islas sólo existen dos equipos de fútbol. Así es, una liga conformada por dos equipos: el Woolpack Wanderers y el Garrison Gunners. Eternos rivales, Wanderers y Gunners se enfrentan el uno contra el otro 20 veces por temporada, tal como publicó el diario inglés Sunday Times. Juegan en un estadio único que viene siendo algo así como el estadio Nacional de cada país o el más importante. En este caso, el único.

El secretario de la competición, Howard Cole, declaró que hay sólo 40 futbolistas para escoger entre los 16 y 60 años. El proceso de selección de los mismos es muy sencillo, el capitán asiste a las escuelas o canchas de concreto (calles) y elige a los jugadores que mejor le parezcan. Los jugadores elegidos son asegurados con algunos regalitos, pero el premio al campeón es el más importante pues la recompensa por obtener el título de liga es de dos cartones de cervezas bien frías, aunque usted no lo crea. Cabe mencionar que hay jugadores que a sus 50 años ya han ganado 20 ligas o más, lo que los hace históricos de su país y seguramente los más ganadores en todo el mundo, encima incluso de jugadores de carácter mundial.

Así pues, las islas Scilly hacen su aporte al buen fútbol.

Súper Clásico... ¡éste!

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