Relato de un águila herido (por los cuchillitos de palo)

7:00 am.

Sin prisas, pero si molesto, Israel sale de la casa para dirigirse a la oficina. Más se molesta al recordar que es lunes y el auto se lo llevó Romina, su chava. No le queda otra más que irse en taxi, a reserva de que lo quieran llevar (con los taxistas de la ciudad uno ya no sabe qué esperar). Tras hacerle la parada a una unidad de cuatro puertas, sube y le ruega al chofer que le meta al acelerador por lo que más quiera.

7: 15 am.

En uno de los vagones del Metro viaja Genaro, que escudándose en un periódico no deja de mirar las piernas y esbeltas figuras de las damas que su mirada alcanza a contemplar. Nunca ha sido atento, ni mucho menos caballero, por lo que no le cederá su lugar a alguna de las féminas. De reojo lee la ocho columnas de un periódico sensacionalista que tiene entre sus manos otro de los pasajeros: “Los amadrinan con 5 goles”. Sus ojos ya no sólo son perversos, sino malévolos.

7:30 am.

Claxon por aquí, claxon por allá. Calles y avenidas colapsadas. Israel ya pasó del enojo a la desesperación: quiere llorar, pues aparte del embotellamiento el chofer no ha dejado de hablar. Primero le habló de que ya no aguanta a su mujer porque es una floja. Después le reveló que altera el taxímetro los fines de semana, excusándose en que la papa es la papa. Finalmente remató en criticar al América, ¡equipo de los amores de Israel!  “Corruptos, mariquitas, gallinas que ni huevos saben poner”, escupían los labios del chofer.

7:45 am.

Con su guajolota en la mano, Genaro entra a la oficina. En el escritorio reluce el letrero de Gerente de Marca. Abre el periódico y se sienta a devorarse su torta de tamal. Al llegar a la sección de deportes la guajolota ya no existe y, en cambio, toda su atención se centra en una nota “Nomás 5”. Con una sonrisa burlona, y los labios embarrados de la salsa verde del tamal, mira su reloj.

8:00 am.

Con harto sudor en la frente y ligeramente despeinado, Israel camina por los pasillos de la compañía. Doña Lucha, la señora del aseo, lo saluda con discreción. Las secretarias, de las que él desconoce sus nombres, optan por ni saludarlo. Está que se lo lleva el diablo. Nadie se le acerca… un momento, sí, Mauricio lo saluda como si nada y susurrándole le dice “jamás me había sentido tan mal. JAMÁS”.

¡Pum! Israel abre de una patada la puerta de su oficina y encuentra a Genaro incorporándose todo asustado. “Con que sintiéndote el jefe”, le gritó Israel. “No me siento, soy”, le responde Genaro. “No eres más que un jubilado al que nadie quiere cerca. Estás aquí porque tu hermano es el dueño”, le vuelve a gritar Israel. “Será el sereno Israelito, te duele que tenga el puesto que tanto has deseado. Ah, por cierto, qué tal… el 5-0”, mofándose le responde Genaro. Israel aprieta la quijada. Genaro le planta la nota del periódico: Nomás 5.

8:20 am.

Enojado y alterado por las burlas de Genaro. Enojado y alterado por las burlas del taxista. Enojado y alterado por el 5-0 que Pachuca le propinó al América. Herido en su orgullo, Israel está atento al momento en que Genaro vaya al baño.

8:30 am.

Genaro no se ha parado al baño. Israel sigue enojado. Ecos y más ecos: “Israelito, Israelito, nomás 5-0”.

8:40 am.

Genaro sigue sin pararse para ir al baño. Israel se desespera. Ecos y más ecos: “5-0, 5-0. Gol del Pachuca, corruptos, golazo del Pachuca, mariquitas, humillan al América, ni huevos saben poner”.

8:50 am.

Genaro orina en un mingitorio. Israel entra a lavarse las manos. “Cuántos dedos tiene mi mano, Israelito”, burlándose Genaro.

9:20 am.

Sentado en su oficina, Israel revisa sus pendientes. Toma un café y entre sorbo y sorbo muerde su pluma. Quejándose de las burlas de sus compañeros, Mauricio entra a la oficina. “Ya me tienen hasta la madre con su 5-0”, enojado grita Mauricio. “Oye, como que el Genaro ya se tardó en el baño”, intrigado dice Mauricio. Con toda calma, Israel lo mira y le sonríe.

9:21 am.

En los mingitorios no hay nadie.

9:22 am.
Sentado en el escusado, se mantiene quieto y frío Genaro. Tiene el rostro cubierto con periódico, ¡es la nota del 5-0!, sólo que ahora dice: NO-MÁS 5-0…

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