Arsène knows

El fútbol inglés cambió desde su llegada. No, no lo revolucionó, no lo reinventó ni refundó (vaya palabritas futboleras). ¿Reingeniería? No, eso se oye sólo por los rumbos de Coapa. Lo que tenemos por Holloway es un equipo cuyo entrenador se resiste a entrar en la dinámica del dinero y los fichajes millonarios.

Arsène Wenger, francés, próximo a cumplir los sesenta, ha revalorizado el hecho de formar jugadores. ¿Comprar? ¿para qué? Es mucho más fácil formarlos. Claro, sus detractores dirán que los títulos son menos y el tiempo de espera demasiado.

Quizá, pero su Arsenal tiene un fútbol que agrada a todo el barrio de Islington (donde está Highbury y Holloway, éste hoy sede del Emirates Stadium), a todo Londres, a toda la Premier y a todo el mundo. Ese juego vistoso de los Gunners ha sido fundamental para que hoy, casi sin discusión, se declare a la Premiership como la mejor liga del planeta.

Alfio Basile dijo que el que no tiene enemigos no sirve para nada, y Arsène se ha ganado algunos cuantos por su filosofía de juego y manejo de su club. Alguien se atrevió a calificarlo como comunista del fútbol. ¿Por qué? Porque no está de acuerdo en gastar millones de libras en ningún futbolista. Prefiere, en cambio, generarlos él mismo.

Su lógica es simple. Si hoy tenemos grandes nombres encerrados entre signos de euros como Cristiano Ronaldo, Kaká, Ribéry, Ibrahimovic o Fernando Torres, no es porque estos jugadores hayan surgido por arte de magia esperando que Barcelona, Madrid, Bayern e Inter los contraten inmediatamente. De algún lado debieron surgir, de algún club habrán nacido. Eso es lo que Wenger quiere para su Arsenal, quien vende todo, compra casi nada y genera sin cesar.

Haciendo memoria podemos repasar lo que ha hecho Arséne con los Cañoneros. A su llegada, en 1996, encontró un equipo pálido, navegando entre la medianía y sin muchas aspiraciones. Heredó un equipo veterano que incluía al Abuelo Seaman, Lee Dixon, Nigel Winterburn, Martin Keown y Tony Adams. De pronto comenzaron a llegar a Highbury Overmars, Kanu, Anelka, Petit, Vieira, Henry, Pirès, Ljungberg, Gilberto Silva, Lehmann… en fin, hombres que supo conjugar a la perfección con algunos que ya estaban, como Bergkamp, Parlour o Ian Wright. Los títulos cayeron solos, incluida la histórica 2002-03, la del unbeaten record, arrasando la Premier de forma invicta, quizá el punto más alto de toda su gestión y que le alcanzó para llegar a la final en París contra Barcelona en 2006, todavía con Sol Campbell, Henry, La Perla Reyes, Pirès y Fredrik Ljungberg.

Poco a poco todas sus figuras se despidieron para viajar a los otros grandes de Europa, siempre por varios millones de euros. Al tiempo, el gasto se mantuvo moderado. Alguna vez Peter Hill-Wood, presidente del club, dijo que desde su llegada Wenger ha gastado no más de cinco o seis millones de libras. Nada mal para el Economista graduado por la Universidad de Estrasburgo. Gracias a este modelo se pudo financiar la mudanza al Emirates.

¿Y ahora? Arsenal sigue la misma metodología. El último gasto fuerte quizá fue con Arshavin, pero en general la base del equipo se encuentra en los jóvenes elegidos por Arsène, entre ellos Carlos Vela. Súmenle a Vermaelen, Nasri, Eduardo da Silva, Walcott, Denílson, Ramsey, Djourou, Fabiański, Clichy, Gibbs, Armand Traore y Bendtner, todos contemplados para pelear la Liga, la FA, la Carling y la Champions.

Los encargados de poner la experiencia son William Gallas de 31, Silvestre de 32, y después a los “veteranos” Cesc Fàbregas, Tomáš Rosický, Robin Van Persie, Emmanuel Eboué y Andréi Arshavin.

Las críticas le siguen lloviendo al DT por la partida de Kolo Toure y Emmanuel Adebayor, tanto que hay quien asegura que sus posibilidades en Europa son inexistentes, y que en la Premier verán de lejos al United, Liverpool, Chelsea y quizá hasta al City. De su lado tiene a la gente, por su credibilidad. No es para menos, se la ha ganado a pulso. Les ha regalado éxitos en la cancha, un juego atractivo y espectacular, y hasta las manos ha metido para tener en orden la economía del club. La fe de sus hinchas llega al grado de convertir en dicho popular el “Arsène knows”, asumiendo que lo que decida su Manager será lo mejor para todos.

Estamos a unas horas de arrancar la Premier League 2009-10 y la pregunta más recurrente en toda Inglaterra es si Arsenal podrá ser protagonista inglés y europeo una vez más (recién fue semifinalista de Champions). Imposible saberlo. El único capaz de resolver la duda es Arsène Wenger, y como dicen en Islington, Arsène knows…

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