Relato del fútbol en una borrachera

Y apenas llegó a la fiesta sintió como si de fondo escuchara a Molotov con Mi amigo el pomo: Este es mi amigo el pomo, fuente de inspiración… Rodrigo comenzó a beber. Primero se fue con unas chelas, después de unas tres optó por un vodka preparado con jugo de uva; ya encarrerado se fue con un tequila: el acabose. Caminó por toda la casa sin rumbo fijo ni dirección, eso sí, queriendo integrarse a cualquier tipo de interacción: charlas, fajes, vomitadas; pero sin éxito.

Deambulaba el pobre Rodrigo por cada rincón hasta que se percató de que un grupo de chavos  -de esos a los que nadie pela porque se ponen a hablar de fútbol- discutían amenamente (así debe ser con las copas encima) sobre la situación de la liga mexicana: cada uno se aferraba a defender sus ¿argumentos? “Los Pumas son campeones y ya”, “son campeonatos de feria”, “el América ya no existe”, vaya, no faltó el comentario (absurdo) del que se siente innovador en el asunto: la culpa de la mediocridad en el fútbol mexicano la tiene la Iglesia católica, el Papa. Fue entonces que Rodrigo, con todo y borrachera encima, se dijo “de aquí soy”.

Pues que se integra Rodrigo a la plática con un comentario definitivo. “Podrán decir lo que quieran, pero Maradona es el papá de todos”. Los rostros de los demás se miraron entre sí. “¿Quién está hablando de Maradona?”, “este güey quién es”, “ya lo habíamos visto antes ¿no?”, “hasta eso tiene razón”. Total, ni lo pelaron y siguieron con la discusión. Rodrigo no podía quedarse atrás y se aferró a ser tomado en cuenta. “Si La Volpe hubiera dirigido al Galatasaray no ganaba el campeonato”.

“Amigo, ¿con quién vienes?”. “Lo que digo es que La Volpe no es Gatti, entiendan”. “Ahora hasta Gatti salió”. “Está hasta su madre”. “Podrán decirme borracho, pero de que sé de fútbol… mmmtaaa, me la pelan”. “Hasta eso me cae bien este güey”. “En pocas palabras, la culpa de que tengamos una liga pitera es culpa de La Volpe”. “Estoy de acuerdo, y también del Perro Bermúdez”.

A final de cuentas Rodrigo consiguió su objetivo: integrarse a un grupo en la fiesta. El fútbol y el alcohol los unió. Después se siguieron con el debate del por qué Guadalajara no contrata extranjeros. Tacharon de imperdonable la medida de las Chivas: pudieron haber traído a Pelé o Zidane. “Imagínense Chava Reyes y Pelé como dupla goleadora”. “Erubey Cabuto le para penal a Zinedine Zidane”.

…y la dueña de la casa ya no sabía cómo decirles que había amanecido y que era hora de retirarse. Para esas horas el tema ya era el himno de Santos. “Es mejor que la marcha de Zacatecas, mucho mejor”. “Sí, y la canta Antonio Aguilar”. La cruda con fútbol ni se siente. Con el fútbol siempre habrá fiesta. Pregúntenle a Rodrigo, que hasta ahora lo entendió.

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3 comentarios

  1. MOLLETUCA viernes 21, agosto 2009 at 5:13

    «Con el futbol siempre habrá fiesta», qué buena frase.
    No me canso de defenser este apasionante deporte, que, con alcohol y sin él, levanta pasiones, logra amistades, une cuerpos, hace olvidar penas, hace recordar el dolor y a veces, incluso, da esperanzas.

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