El fútbol sana la esquizofrenia

De acuerdo a la definición encontrada en la página de una clínica especializada, la esquizofrenia es un trastorno fundamental de la personalidad; una distorsión del pensamiento. Aquellos que la padecen frecuentemente tienen el sentimiento de estar sujetos al control de fuerzas extrañas. Su delirio puede ser extravagante, alterando la percepción, afecto anormal sin relación con la situación y autismo entendido como aislamiento.

Ustedes dirán ¿a qué viene lo anterior y qué relación tiene con el fútbol? Bueno, pues resulta que el psiquiatra italiano Mauro Rafaelli creó un equipo de fútbol integrado por elementos que difícilmente veríamos en la primera división de cualquier liga en el mundo. Los jugadores tienen características especiales, pero sobre todo una motivación ajena a grandes contratos y a una fama efímera: SANAR. Así como lo leen, sanar. Al escuchar el silbatazo inicial, los integrantes de este equipo juegan como enfermos mentales –literalmente- con el objetivo de jugar y ganar. Hablamos del club Gabbiano, formado por esquizofrénicos.

Disputan sus partidos en una cancha ubicada Buffalota, un suburbio de Roma. Algunos se desenvuelven con rigidez, otros tantos hacen muecas y hablan entre dientes. A su voz, el portero gatea por el manchón penal sin ninguna razón aparente. Esta terapia impulsada por Rafaelli lo llevó a comprender que estos pacientes recuperaban una infancia feliz y saludable, jugando con la pelota.

«El concepto de terapia futbolística se me ocurrió por primera vez hace catorce años cuando trabajaba en un hospital romano. Allí trataba a uno de los pacientes que ve aquí, Alessandro. Mientras le ponía una inyección en las piernas, me di cuenta de que eran muy musculosas, como las de un atleta, así que le pregunté si alguna vez había hecho deporte, y me dijo: “Sí, antes jugaba al fútbol”.

Para emprender esta nueva terapia, Rafaelli se enfrentó a las trabas mostradas por la estupidez. Los gestores de campos de deportes se oponían al tratamiento argumentando que no querían tener “locos” merodeando sus vestuarios. Además de considerarlos peligrosos para los transeúntes, ya que –según ellos- podían atacarlos en cualquier momento. Afortunadamente el fútbol se impuso a la estupidez.

Hoy en día, en Italia existen alrededor de 50 equipos diferentes compuestos por pacientes psiquiátricos, que disputan campeonatos y torneos. La mayoría de la gente ha aceptado con buenos ojos esta terapia por una razón: la terapia futbolística funciona. Santos Rullo, otro psiquiatra y pionero de esta terapia, resume la importancia del fútbol para sanar a pacientes con enfermedades mentales: «Un equipo de fútbol es un grupo social en el que cada individuo juega un papel, cada uno tiene una función social; las reglas y las relaciones son lo más importante. Así, cuando una persona aislada y excluida se incorpora a un equipo, éste le enseña a vivir en el mismo y con el mismo, en una comunidad más amplia. Por eso es importante que los médicos jueguen con los pacientes, para que no haya una separación entre los supuestamente normales y los anormales.»

En horabuena por Italia y hacer del fútbol una terapia para sanar. Lástima que tengan a Berlusconi al frente de ellos. No estaría mal integrar a la comunidad gitana al mundo del fútbol.

FacebookTwitterWhatsAppEmail

2 comentarios

  1. MOLLETUCA viernes 21, agosto 2009 at 4:58

    Órale! Interesante y genial.
    Excelente argumento para aquellos que dicen que el futbol no tiene sentido, en serio, conozco a algunos.
    Qué bueno que este bello deporte siga levantando pasiones e, incluso, sane a los individuos.
    Sí, lo de Berslusconi es terrible, lo que es peor es que es dueño de la gran scuadra rossonera, ni modo!
    Saludos, señor.

    • Elías Leonardo viernes 21, agosto 2009 at 11:56

      Molletuca, pero aquí estamos los que si le encontramos sentido al fútbol. Cabe aclarar que si los sana en su totalidad, por lo menos es una terapia que los hace felices. El fútbol no debe discriminar y este es un ejemplo. Lo siento por usted que apoya al equipo de Berlusconi. Un saludo

Your email address will not be published. Required fields are marked *