Este clásico es pura pasión

Si de clásicos hablamos no podemos dejar de lado el Clásico del Norte, el partido más esperado por todos los aficionados regiomontanos. Hay quienes comentan que este juego es más pasional que incluso un América–Chivas, por supuesto declaración cuestión de sentimientos, lo que sí es que la pasión no se puede comparar en este tipo de juegos porque es un sentimiento tanto individual como masivo y no me queda duda que al menos allá, en el norte, este juego entre Monterrey y la Universidad de Nuevo León, mueve todos los sentimientos habidos y por haber.

Carlos Hermosillo quien jugó para América, Cruz Azul, Chivas y Monterrey entre muchos otros, comentó que el Clásico regio era más pasional que el América–Chivas, que él podía dar testimonio de eso porque tuvo la oportunidad de sentir los dos juegos…

Igual la palabra de Hermosillo para algunos no vale nada y para otros será la verdad absoluta, pero lo que es un hecho es que la afición regia es muy pasional y eso lo vemos juego a juego que llenan sus estadios, así estén bien o mal sus equipos. Para muchos, la mejor afición de México es la de Monterrey y sus equipos siempre juegan en un ambiente de fiesta y presión, el Clásico por supuesto que es un juego de orgullo y honor entre estos dos equipos que paralizan su ciudad cuando se enfrentan.

Clásicos intensos ha habido muchos, yo al menos desde la época de Mario Mota Souza Bahía, Reynaldo Weldini, Francisco Javier Abuelo Cruz, Tomás Boy, Horacio Rocha, Batocletti, he sido testigo de la animadversión que existe entre esos clubes y aficiones deportivamente hablando. En lo personal, trato de no perderme los juegos entre estos dos clubes, sin ser fanático de ninguno.

Inolvidable el festejo de Bahía, el famoso avioncito y por Tigres los goles de Tomás Boy de tiro libre, sin duda alguna ellos fueron importantísimos en la historia y construcción de este clásico desde la década de los 80’s, pero antes de ellos este juego ya tenía una historia grande que cimentó lo que hoy conocemos como el Clásico Regimontano.

Anécdotas hay muchas. Recuerdo una increíble en donde Tigres ganó por 3-6 en el estadio Tecnológico, casa de los Rayados, con una actuación soberbia de Claudio el Diablo Núñez, que hizo tres golazos e incluso se rompió la boca en un festejo donde no pudo saltar el letrero de publicidad y fue a caer de cabeza del otro lado del letrero. Cosas increíbles y todo para que ese juego simplemente se anulara. Sí, así como lo leen, una alineación indebida causó la anulación de ese clásico y los seis goles quedaron solo en el recuerdo de los aficionados tigres que a la fecha, a pesar de que ese resultado no quedó en los archivos oficiales, lo siguen recordando y siguen haciendo burla a los aficionados rayados, de aquella exhibición extraordinaria de Claudio Núñez.

Misael Espinoza, Guamerú García, Germán Martelotto, Luis Hernández con los dos equipos por cierto, Tomás Boy, los hermanos De Nigris, el Zurdo Flores Barrera, el Divino Gaytán, Robert Dante Siboldi, Joaquín del Olmo, Jesús Olalde, Chima Ruiz, Javier Saavedra, Walter Erviti, Luis Miguel Salvador, Héctor Becerra, Guillermo Franco, y muchos más jugadores que han jugado este clásico, coinciden que la pasión de este juego es extrema y realmente los jugadores sienten el compromiso aunque no sean jugadores nacidos futbolísticamente en estas instituciones.

En México podemos hablar de muchos clásicos pues ahora todos los juegos creen que son clásicos y eso no es cierto. Sin duda alguna el América–Guadalajara es es Clásico Nacional, pues paraliza un país cuando se juega, y en mi particular punto de vista, el Tigres-Monterrey  y el Atlas-Guadalajara le siguen en importancia, sin el afán de lastimar susceptibilidades claro está.

Un clásico debe caracterizarse por la pasión que despierte y el entorno que se maneje.

Ahora se habla hasta del clásico del Periférico en voz de  los payasos de la televisión disfrazados de periodistas profesionales y eso provoca que los conceptos de lo que es un juego clásico se pierda.

Basta ver lo que vive una ciudad como Monterrey la semana previa al juego entre Monterrey y U. de Nuevo León, para entender lo que se juega en ese partido, algo más que el orgullo, eso ni dudarlo…

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