Paternidad consumada

Y así fue. El América sí fue capaz de continuar con la paternidad sobre el Cruz Azul y digo esto porque en lo personal tenía claro, que esta jetatura dependía del equipo de Coapa, que sin jugar un gran partido volvió a ganar y digo esto, porque quizás el América, futbolísticamente hablando, no fue superior a los cementeros, pero como siempre, les ganó. Son ya 15 juegos que Cruz Azul tiene sin derrotar al América, lo que traducido en años suman seis y cuatro meses, hasta este día. Ni la ley de probabilidades ni el factor orgullo, pudieron darle un destino diferente a este encuentro.

De inicio se presentó el peor escenario que se le podía presentar al Cruz Azul, irse abajo en el marcador antes de los cinco minutos y por medio de un tiro penal concretado por su verdugo favorito, Salvador Cabañas. La jugada la hizo Cabañas, el penal se lo hizo Cervantes y el gol lo metió Cabañas y Cruz Azul ya perdía en el Clásico Joven, que de clásico solo tiene al ganador. El estadio Azul inmediato enmudeció y el pesimismo se hizo presente en la afición cementera.

Me queda claro que este América ganó con muy poco, por eso me atrevo a decir que en la derrota del Cruz Azul, si jugó la historia un papel importante.

Veamos. Cruz Azul empieza animado, renovado, motivado, seguros, al menos eso dijeron en el transcurso de la semana, ahora por fin tienen un portero confiable como Jesús Corona, porque recordemos que antes la culpa se la echaban a Yosgart Gutiérrez o  Joaquín Beltrán, quien por cierto ya no está en el equipo. Cervantes, central que acaba de llegar de Morelia, llegó a reforzar la zaga defensiva de Cruz Azul y hoy jugó a su nivel, o sea muy mal. Y fue este jugador el que sustituyó a Beltrán, cabe mencionarlo.

Torrado quiso ser el jugador de carácter pero se quedó en buenas intenciones, sobre todo después del primer gol y a los cementeros les costó más de 15 minutos digerir que después de ese tanto les quedaban 88 minutos, y que podían darle vuelta al juego y máxime cuando América, a su estilo, depende única y exclusivamente de Salvador Cabañas, pero parece que los jugadores del Cruz Azul no entienden eso y pasan juegos y defensas por este equipo y la historia es la misma.

No hay que ser magos para entender que mientras América tenga a Salvador Cabañas, va a ser el paraguayo el jugador más buscado en el eje del ataque americanista, así de fácil, es Cabañas y no hay mucho más que sugerir. América propuso así el juego, como en los últimos años lo ha hecho, sobre todo desde que Cabañas juega ahí y Cruz Azul simplemente no supo descifrar la trampa en la que cayó tres veces, suficientes para perder el juego.

América fue el mismo en defensa, mal por cierto. Fallas, inseguridades pero sobre todo poca idea para defender. Cruz Azul ciertamente tuvo el balón y  llegadas por los extremos pero no tuvo un hombre que pensara y en el fútbol señores, hay que pensar, hay que saber cuándo manejar los ritmos y espacios, en el fútbol el jugador que solo sale a correr con ganas y deseos suele carecer de inteligencia y eso automáticamente se convierte en saldo negativo.

Cruz Azul no tiene un jugador creativo, Torrado es un intento pobre de eso y el hondureño Núñez, quien llegó justamente como eso, como hombre de creación, estuvo en la banca por 70 minutos, síntoma de que este sábado Cruz Azul no salió a ganar, salió a no perder y ni eso supo hacer bien. César Villaluz no existe en la cancha. Enrique Meza, Director Técnico del equipo, no inspira mucho a la hora de ejercer mando y apretar las tuercas de sus jugadores, por duro que esto suene, pero no es su culpa, estos jugadores necesitan un psicólogo antes que un estratega de fútbol, al menos cuando juegan ante América.

En defensa, Cruz Azul no marcaba, apenas ocupaba los espacios y la diferencia entre marcar con intención y pararse en una zona del terreno a ver si robas un balón, es mucha, tanto así que cada que el América se animaba a atacar, metía en complicaciones a la defensiva cementera, un equipo que luchó, que corrió pero que no supo jugar fútbol a pesar de que su rival, le dio oportunidades de más para que lo atacaran, pretendiendo jugar al contragolpe pero el Azul se preocupó más de eso que de aprovechar los espacios que había entre la media y defensa americanista.

Al final el resultado (2-3), condiciona a los dos equipos, uno que sigue teniendo una mentalidad pequeña como lo es Cruz Azul y otro que sabe aprovecharse de las debilidades de su rival y que sí, en efecto hizo los goles y no hay nada que discutir.

Cabañas sigue siendo un jugador de otro nivel me queda claro y para todos aquellos (comentaristas de TV Azteca) que aseguraban que Emanuel Villa y Jesús Corona iban a ser la diferencia en esta ocasión, sólo comentarles que en el fútbol nada está escrito ni se pueden dar por hecho las cosas, por más que uno lo deseé,  bueno, ni siquiera que el América le va a volver a ganar al Cruz Azul el próximo juego, sea cuando sea o en donde sea, y miren que ya es una costumbre. El fútbol hay que jugarlo y los goles hay que meterlos y será hasta después de 90 minutos que se pueda hablar de un ganador o marcador.

América llegó a 15 juegos sin perder ante Cruz Azul.
Paternidad consumada.

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