Condolencias

Adiós malla.
El estadio de los Indios de Ciudad de Juárez dejará de contar con la malla de protección que divide el campo de las tribunas. Esta medida es –según Rosique- para premiar a la afición juarense por su apoyo incondicional al equipo a lo largo de todas estas temporadas. (Voy, como si fueran muchas). Enhorabuena por la decisión, que ojalá sirva como pretexto o resquicio de seguridad en una entidad donde mujeres son asesinadas y la pobreza encuentra refugio en el crimen organizado. Bien por Indios, bien por el fútbol. Que descanse en paz la malla.

Nomás no.
Da gusto ver que en la lista de goleadores en el torneo nacional figuran nombres de mexicanos, y algunos de ellos jóvenes: Néstor Calderón y Javier Hernández. Estos dos últimos han despertado su olfato goleador y además cuentan con la ventaja de caerle bien a la portería. Es una pena que este no sea el caso de Enrique Esqueda, el chavo águila que nomás no le halla al asunto. Catalogado durante los últimos torneos como una joven promesa que pronto dará resultados. ¡Lleva años como joven promesa! Entiendo que todo implica un proceso y es cuestión de tiempo para obtener resultados. Sin embargo, Esqueda carece de cierta característica que Calderón, Hernández o Juárez (en la defensa poseen): irreverencia, ser irrespetuosos consigo mismos. “No corras” y corren. “Quédate en el centro” y van por el balón al costado. Mientras Esqueda siga siendo propio con él mismo…nomás no seguirá vivo en el balompié.

¿On’ta Márquez?
Ya pasó la Copa Oro y se ganó. Ya pasó la angustia del juego contra EU y se ganó. En ambos compromisos no estuvo presente Rafael Márquez, otrora capitán y símbolo de la Selección Nacional. ¿En verdad se requiere a Márquez? Nadie duda de su calidad como jugador, pero de su amor por la camiseta… piénsenle. Es curioso que cada vez que se aproxima un juego del Tricolor se lesiona, o bien, aguanta y se desquita a patadas. Bueno, y no sólo con la Verde, sino con el Barcelona también le ha entrado el temor de los enfrentamientos que valen la pena, como la última Champions en que los blaugranas derrotaron a Manchester United. Una pena que Márquez haga de su profesionalismo un artículo de burlesque que ni la misma Rarotonga se atrevería a aceptar. Así se sepulta una carrera a pasos. Bien Márquez.

Ladridos.
Mis más sinceras condolencias para aquellos que sufren y sufrimos las narraciones de Enrique Bermúdez. Se han sepultado las grandes crónicas deportivas de antaño, siendo uno de los últimos Emilio Fernando Alonso, a quien su salud le ha sugerido reposo; lo que ocasiona nostalgia en los aficionados televidentes al fútbol. Aprende Enrique, aunque sea un poco.

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