De técnico, obsesivo y loco…

Ahora sí me preocupé.

Ya sabemos que Marcelo Bielsa tiene a la Selección Chilena cerca de meterse a la Copa del Mundo, además jugando bien. Se entiende que en aquellas tierras vivan una bielsamanía que ha llevado al técnico a dar conferencias donde asisten millonarios y charlas donde asiste hasta la presidenta.

Quienes organizan estos eventos con el argentino cobran hasta 550 dólares para escuchar sus palabras. Asisten los principales empresarios, políticos y escritores chilenos… bueno, hasta directores técnicos (gulp!). Ahí expone sus verdades sobre liderazgo, formación de equipo, gestión de cambio, disciplina y detección de talento. Claro, hoy su palabra es ley en Chile. Está segundo en la eliminatoria, sólo detrás de Brasil, y ya hay quienes lo proponen para candidato a la presidencia.

Es un gran técnico, muy estudioso y lo ha demostrado en los equipos donde trabajó, pero escuchando su última charla, ésta más futbolera, dejó varios conceptos que son para preocupar.

Aseguró que ha revisado 25 mil partidos en video. Si quieren traducirlo en tiempo, estamos hablando de dos millones doscientos cincuenta mil minutos. Un detalle que explica su apodo de Loco. Y para rematar, anunció sus últimas conclusiones: «hay 28 formas de parar a un equipo en la cancha, los conjuntos tienen 11 formas de llegar al gol y hay 17 rutinas defensivas posibles».

¿Se puede mecanizar más el fútbol? Al explicar cómo es que llegó al número 28 para definir las posibilidades de parar un equipo, detalla que se basa en dos variables: cuatro y tres defensores, y dos o tres delanteros. Mezclando esas dos opciones se producen cuatro combinaciones (cuatro y dos, cuatro y tres, tres y dos, tres y tres), y cada una de ellas, según la disposición de los volantes, genera siete alternativas. Ahí encontramos las 28.

En ese tono anduvo su discurso. El fútbol no es ciencia y nadie tiene la verdad, pero concediéndole que siendo estudioso del juego pudo haber advertido un número determinado de combinaciones para casi cualquier cosa, extraña el poco peso que le da al jugador, el verdadero protagonista del juego.

En un pizarrón todos los técnicos ganan el partido. Dibujan el orden del equipo y todo se ve maravilloso. El gran problema es que al silbatazo todos los jugadores se empiezan a mover y ahí los entrenadores pierden el control sobre casi todo. Su destino recae en la habilidad e inteligencia de los once que están jugando. ¿Otro detalle? El rival. Porque el de enfrente no es un espectador, es un grupo de personas que tienen la misión de impedirte hacer el trabajo. De eso no habló.

En Bielsa encuentro muchos valores positivos, sobre todo en cuanto a la filosofía de un modelo de juego, y aferrarse a él ante cualquier circunstancia, incluso negativa, como le pasó con Argentina en Corea-Japón, pero lo de mecanizar el fútbol no corresponde, no va con el espíritu del juego, y en estos tiempos donde el buen fútbol no abunda, es para preocupar.

El fútbol es una sencilla fiesta de lo sencillo, nada más.

Bielsa ganará, sí, pero también sufrirá derrotas, como cualquier otro entrenador. El éxito y fracaso son parte del fútbol, de la vida… La única diferencia es que él se está complicando todo un poco más, el fútbol y la vida.

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1 comentario

  1. Emiliano Castro Sáenz viernes 28, agosto 2009 at 23:24

    Muy buena!
    Me parece muy interesante lo de Bielsa, ver al fútbol de esa manera. Concuerdo contigo en cuanto a la sencillez. Sin embargo, me parece muy rescatable la visión del buen técnico estudioso, como el Quijote, Loco.
    El otro día escuché en la radio, en esos programas dominicales, donde hacen resúmenes y ponen grabaciones de juegos de toda Latinoamerica, que el locutor chileno pedía un ¡Aumento de sueldo para Bielsa!
    Tampoco nos caigamos de la cama… como si no ganara lo suficiente para estar viendo videos.
    Salut!

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