Gol de Ibrahimović

Día 22 de agosto de 2004. Comenzaba la liga holandesa. La temporada anterior había heredado al Ajax como campeón y buscaba marcar otra época de logros para los máximos campeones de Holanda; sin embargo, fue la última copa que levantaron hasta el día de hoy.

Zlatan Ibrahimović se había consolidado en la titularidad de la delantera.  Su altura no interfería con su gran habilidad en los pies, su delicado trato al esférico. El sueco, que en ese momento tenía 22 años y toda una carrera ascendente por delante, era la mejor carta del entrenador Ronald Koeman.

El Ajax recibía al NAC Breda y para la agenda de ambos equipos, el encuentro debía ser ganado por el local. Efectivamente, los Godenzonen (hijos de Dios en castellano) se estaban imponiendo en todos los rangos. Mantenían la pelota, trasladaban al rival al lugar que querían y además iban goleando 4 a 1.

Era el minuto 75 de tiempo corrido. Ajax se divertía rondando con el balón por el centro del campo. El Noad Advendo Combinatie seguía recluido en su área, temerosos de que otro tanto cayera, aguantando los últimos minutos de un partido para el olvido.

Sin embargo olvido nunca podrá ser parte de esta historia. Una movida más de los locales, dejó a Ibrahimović inscrito en la mente del buen fútbol. El mismo jugador escandinavo se había engrandecido unos meses atrás con un golazo ante los italianos, en la Eurocopa de Portugal. En una jugada de área, con el balón en el aire, el delantero sueco se había logrado levantar por encima de todos, dejando atónitos a rivales y espectadores. Su talón, en conjunto a su tobillo, enviaron al esférico a las redes, pasando por la horquilla, pasando arriba del arquero y del salto escueto del defensor.

Así pues, Ibrahimović había recibido el balón de espaldas. Rápidamente dos contrincantes lo rodearon al tiempo que la pierna fuerte del 9 mantuvo la posesión de la redonda. Siguió su andar, en el centro del campo, a las afueras del área. Entonces comenzó a recortar. Sus fintas apantallaron hasta al camarógrafo, que no le pudo seguir el ritmo.

Se metió al área, desparramó al mundo y de último, soberbio, enganchó la pelota, driblando al arquero también. Ibrahimović sobó al balón, su balón y lo deslizó suavemente hacia la línea final. Gol. Koeman sacó una gran sonrisa, inolvidable. Los compañeros corrieron para todos lados y se abrazaron.  El ídolo joven promesa, se agachó en el centro del campo y se amarró las agujetas. El Zíngaro -como se le conoce-, se había graduado. Nueve días después de la proeza ante el NAC fue transferido por €19 millones a la Juventus de Turín.

Así, con el descaro, ánimo y exquisitez, empezaba a ascender y trascender en el fútbol, a pasos agigantados, uno de los mejores delanteros de la actualidad.

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2 comentarios

  1. Frank martes 1, septiembre 2009 at 14:44

    Muy chido este artículo sobre uno de nuetros heroes más grandes del Ajax y sobre uno de los goles mas fantasticos del Ajax.

    Saludos desde Holanda, VIVA AJAX

  2. Emiliano Castro Sáenz martes 1, septiembre 2009 at 16:51

    Gracias Frank.
    El Gol de Ibra se disfruta tanto, que cada vez que uno lo ve, lo encuentra más hermoso.
    Ojalá que el Ajax regrese al sendero del triunfo, le hace falta y también al fútbol.
    Saludos a Holanda, mucho gusto.

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