Éxtasis americanista

La tarde gris y el cielo encapotado auguraban una tarde fría y de mucho trabajo para un América que llegaba esta tarde al Coloso de Santa Úrsula con tres victorias consecutivas, la última de éstas en un clásico capitalino que continuó con una racha de juegos sin perder ante la Máquina Azul, pero esta tarde había otra racha, una negativa pues Toluca tenía tres años de mandato sobre la escuadra azulcrema, así que este encuentro era más que tres puntos, era terminar de una vez por todas con el dominio choricero, había que exorcizar al Diablo y qué mejor lugar que el templo sagrado colmado de fieles seguidores de la doctrina americanista.

El juego empezó y la voz de mandato era seria, era impenetrable, era imperativa. América estaba dispuesto a terminar con todos los males que le aquejan dese hace dos años, males que por cierto lo iniciaron este torneo cerca de las puertas de un infierno llamado descenso, por escandaloso que esto suene. Fue así como a los dos minutos la cátedra empezó y Pável Pardo dio inicio al rito que purificaría el alma de un equipo que este domingo ha dado quizás, una de las exhibiciones más importantes de muchos años y ante un rival que al americanismo le ha hecho pasar muchas penas en la última época.

Pardo mandó un disparo tan fuerte y tan bien colocado que ni el cancerbero del infierno, Hernán Cristante, pudo detener. La explosión de júbilo no se hizo esperar y América encontró la luz que lo llevaría a una tempranera salvación ante los rostros sorprendidos de los jugadores rojos.

Con el pasar de los minutos el dominio azulcrema se hizo monumental como la entrada que registró el estadio Azteca cercana a los 90 mil aficionados que hicieron de las tribunas un mosaico amarillo–azul con un lunar rojo en la parte superior. La fiesta comenzaba y los goles cayeron por racimo ante un Toluca que bajo la mirada de su entrenador, José Manuel Chepo de la Torre, mostraba la impotencia, la vergüenza y el dolor de estar siendo sacudidos por el rival más amado y odiado del fútbol mexicano.

Después de Pável fue Esqueda quien puso de cabeza al estadio, vino Cabañas que ya había fallado un mano a mano pero que con Montenegro ahí hoy juega menos presionado y juntos hicieron una jugada sensacional para el tercero. Por si fuera poco, Romagnioli hizo uno, pero en su propia puerta a gran jugada de Beausejour, era el cuarto gol del América. El primer tiempo aun tenía más para los amarillos que sometían al diablo con la fuerza de su ritual azulcrema el cual era coreado a todo lo ancho y largo de las tribunas y que sacudía todo el dolor y penas de los últimos torneos de tan malos recuerdos para ellos.

Cabañas puso el quinto gol antes del descanso y la pregunta no era si el Diablo podría regresar en el segundo tiempo, ya la cuestión era saber cuántos iban a encajar más en el corazón mexiquense que recibía como puñalada letal cada uno de los goles del América, el rival con el que más les duele perder y al que más disfrutan vencer, claro está.

La segunda mitad parecía empañarse pues el Toluca, si algo mostró, fue dignidad en los segundos 45 minutos y acortó las distancias con dos goles de Mancilla, uno de ellos de penal, pero nuevamente América apretó las tuercas y Rolfi Montenegro puso el sexto desde la mitad de la cancha y Andrés Chitiva hizo el séptimo en una tarde que el mano a mano fue la jugada favorita de los americanistas.

Fueron siete goles, siete festejos de júbilo y muchos oles del público que presintió el final de la maldición choricera y con ella se despojó de ese dominio que en torneos cortos Toluca ha impuesto sobre el América.

El exorcismo estaba consumado. El rival ya lucía con las manos abajo pues el final fue trepidante nuevamente por parte del América que cuando quiso, dio la impresión, hizo daño a un equipo que hoy pudo haber pensado en cualquier marcador, incluso en la derrota, pero nunca se imaginaron la dimensión de la misma.

América exorcizó al mismísimo diablo y lo bajó del cielo a las puertas del infierno…

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2 comentarios

  1. George (chocho) domingo 30, agosto 2009 at 22:29

    El América, como en los viejos tiempos, la palabra con la que puedo calificar este partido y aquellos viejos tiempos es “LETAL”, humillando al que podría ser actualmente el mejor equipo de México, el Toluca. América jugó con autoridad, demostrando que la grandeza nunca se acaba. Una llamada de atención al resto de los equipos, AMÉRICA DESPERTÓ!!!!!

  2. Sergio Sánchez domingo 30, agosto 2009 at 22:37

    Hola George, así parece, que despertó el América, pero hoy más que nunca deberá mostrar esa mejoría partido a partido, este futbol mexicano es tan irregular que hoy ves un lado de la moneda y mañana ves el otro. América ya venía generando este tipo de sensaciones, contra Cruz Azul por ejemplo, daba la impresión que anotaba cuando lo requería pero no explotaba al cien y este domingo contra Toluca, todo salió bien y se jugó como el América debe hacerlo porque su historia así lo demanda, porque así debe jugar el América. Gracias por tu comentario Geroge y por visitar el sitio.

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