Amigos ticos, ustedes sabrán disculpar…

Hasta donde entiendo un medio de comunicación tiene por misión unir, acercar. Pueden ser personas, comunidades, países, hechos, noticias, emociones… en fin.

Lo anterior queda en el terreno de la utopía. La generalidad señala, en México y el mundo, que las grandes cadenas están alejadas del gran público. No sólo eso, viven una relación casi de enfrentamiento, en la cual la gente termina por despreciar las voces mediáticas, siempre soberbias, mayormente ignorantes y muchas veces ofensivas.

¿A qué viene todo esto? Resulta que los narradores y comentaristas de Televisa Deportes han solicitado a la Federación Costarricense de Fútbol, seguridad privada durante su estancia en San José para la cobertura del Costa Rica-México.

¡Un hecho insólito! Un medio de comunicación, a caso el más grande del continente, pide se le proteja del público, así de sencillo.

A las oficinas de la Fedefútbol llegó el pedido de asignar escoltas que acompañen a la delegación «desde que se bajan de los vehículos hasta que ingresan al palco de transmisión». La encargada del departamento, Gina Escobar, dejó el asunto como «exagerado», aunque seguramente muchos otros calificativos habrán aparecido en su mente.

Estuve en el Ricardo Saprissa allá por 1997, justo en un Costa Rica-México por eliminatoria. No tengo problemas en asegurar que no hay absolutamente nada qué temer, ni para la prensa ni para los aficionados. San José es una ciudad con gente amable y atenta, lo mismo que San Salvador, San Pedro Sula o cualquier otra de Centroamérica y América Latina.

Algunas malas experiencias vividas en San Salvador por el grupo de Televisa le sirven ahora de pretexto. Señalan algunas agresiones de parte de algún sector reducido de salvadoreños. No cabe decir que «se lo buscaron», pero en la televisora deberían replantearse su trabajo. ¿Están pensando en el fútbol, en el público? ¿o están llenando las pantallas con comentarios bobos, sarcásticos e ignorantes? Nada justifica ninguna agresión, pero con la pasión de la eliminatoria, el anonimato en la multitud de un estadio, unos tragos de más, y el enojo por tanta basura salida de los estudios de Chapultepec 18, de vez en cuando pueden desembocar en algo más que una simple mentada de madre, independientemente de verse entre multitudes ticas, salvadoreñas o mexicanas.

Al pedir seguridad, Televisa no hace ningún ejercicio de reflexión en cuanto a su trabajo. No revisa sus errores, sino que prefieren protegerse, sin razón alguna, de un eventual y remoto reclamo a su labor. Peor aún, el mensaje que envían al mundo se entiende en temor por el simple hecho de ser mexicanos, cuando la realidad dice que su temor tiene origen en el funesto contenido de sus transmisiones.

Quiere decir que estamos ante un medio de comunicación que separa, distancia, aleja, aisla…

A los amigos ticos, de quienes guardo gratísimos recuerdos: ustedes sabrán disculpar.

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