Ganar o ganar…

Argentina y Brasil se medirán por la eliminatoria sudamericana este próximo sábado en Rosario, ciudad argentina que recibirá a los dos colosos del continente americano en un duelo que por historia es uno de los clásicos del mundo. Por actualidad es trascendental para el equipo argentino, pues una derrota lo pone en aprietos serios en la clasificación a la Copa del Mundo.

Mucha polémica se ha desatado en torno a este juego, pero un punto que está sonando fuerte alrededor del mismo, es la capacidad de Diego Armando Maradona para sacar a flote el barco pampero, pues hace muchos años, que no se veían en condiciones tan apuradas para conseguir un boleto mundialista.

La primera gran decisión de Diego Maradona es justamente el cambio de sede, pues de llevar a Brasil al Monumental de River, con capacidad para 78 mil aficionados, eligió la ciudad de Rosario para enfrentar a la escuadra amazónica. Un porcentaje elevado de aficionados argentinos (43 por ciento, según encuestas en tv e internet) no está a favor de esta determinación y la consideran arriesgada.

Los jugadores se han limitado a apoyar las decisiones de su entrenador, mostrando que hay buena relación entre ellos y el famoso Pelusa. El entorno parece sano y todo hace indicar que por ambiente no queda, pero lo realmente importante sigue quedando a deber y hablamos del fútbol cancha, que es donde Argentina no ha logrado trascender toda esa alegría y comunión que existe entre ellos y su entrenador.

Messi, Tévez y Agüero suenan explosivos en el eje del ataque argentino, pero hasta la fecha no han cumplido con las expectativas que la afición tiene sobre ellos en el Seleccionado, y eso es porque en sus equipos juegan a otro nivel, algo en cierta manera es lógico, pero el problema es que la gente quiere verlos hacer lo mismo en su Selección y quizás eso va a ser imposible, no porque carezcan de cualidades técnicas, sino por sistema de juego.

Suena complicado prescindir de alguno de ellos como titular, pero quizás sea la solución para un funcionamiento más normal en el equipo, y eso podría traer a Diego algunos problemas con el orgullo de sus jugadores. Imaginemos que Messi quede fuera del once titular, o Agüero, o Carlos Tévez, que es quizás el que mejor se ha adaptado al sistema, pero parece que para Diego, el que jueguen los tres juntos es una obligación.

Recuerdo una situación similar con Bielsa hace algunos años, cuando Crespo y Batistuta no podían jugar juntos simplemente porque jugaban la misma posición, y la presión del público era tanta que Bielsa tuvo problemas con la prensa y afición por no probar con los dos, pero realmente el Loco creía que esa combinación no iba a funcionar de manera óptima.

Maradona deberá crear un sistema en donde los tres delanteros, estrellas en el fútbol europeo, puedan congeniar sus cualidades en bien del equipo, porque parece que cada uno juega su propio partido. La ausencia de Riquelme es otro aspecto a cuestionar y se lo han demandado con fuerza a Maradona, pues a la Argentina le sigue haciendo falta un jugador que en la mitad del campo piense, ejecute y disponga también de sus compañeros al frente.

Quizás el problema no está en la zona delantera, quizás está en la creación de juego, pues ni Mascherano, ni Gago, ni Maxi Rodríguez son los creativos del equipo aunque intenten hacer esas veces.

En fin, quedan pocos días para que Argentina demuestre que tiene con qué llegar al Mundial, sería triste que con todos esos jugadores padeciera la pena de su ausencia en la justa mundialista. Para Argentina incluso el repechaje sería opción de vida si es que llega a perder ante Brasil en Rosario, pero la derrota sería un golpe terrible al orgullo pampero. Veremos si el mejor fútbol argentino sale a flote ante el rival de siempre, que por su parte, va que vuela seguro al Mundial.

El de la presión es Argentina, jueguen donde jueguen.

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