Relato de un cementero enrejado

Ya me cansé de estar aquí, me aburro de no hacer nada. Eso de estar pensando qué sucede allá afuera aturde mi mente. Leo y releo los periódicos que rolan mis compañeros, pero no es suficiente. El último cuaderno que tuve para escribir lo que yo creía serían mis memorias, terminó supliendo el uso del papel higiénico. Extraño los tacos de Don Chencho, bien surtiditos y con una salsa que pica como los mil diablos; y tengo que conformarme con el caldo de pollo, parecido al engrudo, que aquí nos sirven.

Llevo ya dos años encerrado. Vine a dar a esta maldita prisión por un cuatro que me puso El Ranas. Que me caen los federales en la casa y entraron por la fuerza rompiendo todo lo que estuviera a su alcance. Hasta eso fueron amables, no me madrearon ni se quisieron pasar de listos con mi vieja y con mija. Insistían en que les entregara la droga. “Por tu bien Chelelo, dinos dónde tienes la planta”. Si de algo puedo presumir es que soy un hombre que no tiene nada que ver con marihuaha ni otros estupefacientes. “Mi casa es santa y no tiene nada de plantas”.

En el alboroto, uno de los federales metió una bolsa cargada debajo de mi cama. Lo supe hasta que el mismo Ranas vino a visitarme y me lo confesó. El pobre se anda muriendo de cirrosis, pues siempre fue bien pedernal, y tenía que expiar su culpa. De verdad estaba arrepentido, hasta se puso a llorar, pero ya qué sentido tiene: me echaron cinco años. La defensa a mi favor es nula, pues le argumentaron que alguien tiene que aparentar que cumple con las leyes. Soy el chivo del jefazo, ni modo.

El Ranas ya me la tenía cantada. En el barrio, vine a quitarle su lugar de ídolo. Él era un jugadorazo de fútbol, hay que reconocerlo. Tenía un toque y una habilidad que ya quisiera el mismo Ronaldo, me cae. Los fines de semana se la pasaba jugando en todos los deportivos de la zona, nada tonto, se llevaba muy buena feria. Cobraba por alinear con cuanto equipo requiriera de sus servicios. Así se maneja el bisne en el fútbol de los jodidos. ¡También existen contrataciones!, eso sí, no reglamentadas.

La bronca fue cuando hice mi aparición. No es por dármelas de muy acá, pero yo juego como los dioses, algo así como el Messi y Kaká juntos. Todo mundo me quería en su equipo. Comencé a cobrar hartos pesos y así pagué los quince años de mi escuincla. Me alcanzaba para mi nave, pantalla plana y todo el gorlote tecnológico. El Ranas tuvo la culpa, quiso cobrar más caro y además le daba por llegar crudo a los juegos. Cuando se enteró que le andaba pedaleando el negocio –eso sí, de buena ley- me sentenció: “te voy a chingar, Chelelo”. ¡Y me la cumplió!

Aquí adentro me tocó muy mala suerte. Muchos reclusos son ancianos o enfermos terminales. Prefieren morir con una cama, aunque sea de piedra, y un plato de comida, aunque sean mollejas crudas. No hay forma de armar un equipo para darle a las patadas aunque sea un ratín. Ayer vino mija a visitarme, está rechula la chamaca. Ojalá no se agarre a uno del barrio, merece algo mejor. La cosa es que me trajo cigarros, una lana para calmar a los perros y una playera original del Cruz Azul, ¡mi equipo chingao! Espero que por buena conducta me reduzcan la pena y que para cuando salga los vea campeones. Todas las noches le rezo a San Patricio para pedirle que no ganen el título hasta que yo esté con ellos apoyándolos en el estadio. No me puedo quejar, las cosas ahí van.

4 comentarios

  1. Izrael Intolerante viernes 4, septiembre 2009 at 13:04

    mi amigo… tu historia mas que ser ua historia es un relato de la vida real, asi vemos muchos casos en la carcel… y mas haya de que sean o no buenos en el juego del hombre… la carcel esta llena de inocentes, la delincuencia en el pais esta a la alza y la seguridad bien gracias… hablando un poco de futbol…. que no se preocupe el Chelelo que para que sea campeon el cruz azul antes tiene que ganarle al america y para que pase eso van a pasar muuuuuuuuuchos años… jejeje

    • Elías Leonardo domingo 6, septiembre 2009 at 20:32

      Izrael, en las cárceles también hay muchos sueños y aficiones cubiertas por rejas y sentencias. Es paradójico, pero tanto a un inocente como al cupable les gusta el fútbol. Y eso sí, primero tienen la consigna de ganarle al América antes de pensar en un título. Saludos

  2. Miguel Sánchez viernes 4, septiembre 2009 at 21:03

    ¿Te imaginas cuántos jugadores que pudieron ser grandes se perdieron por falta de oportunidades? Es una lástima que esas cosas pasen en nuestro país, pero es necesario que cobremos conciencia y entendamos que debemos hacer algo para cambiar el rumbo de nuestro destino. Es cierto que una parte de la responsabilidad es del propio individuo, pero también lo es que la mafia que controla nuestro gobierno se aprovecha de nosotros y sólo nos ve como carne de cañón.
    Elías, discúlpame por hablar de esto en tu espacio, pero veo que tú lo entiendes y lo creí necesario. Un abrazo.

    • Elías Leonardo domingo 6, septiembre 2009 at 20:45

      Miguel, tranquilo, tranquilo con la polaca, jajajaja. Adelante, este espacio es libre y de ustedes los lectores. Aplicado al fútbol, todo es negocio y eso implica hechos inexplicables. Nuestra responsabilidad como aficionados es exigir que los jugadores se la rifen en la cancha, que cobren por lo que se supone saben hacer y goles, muchos goles. Imagínate, ya desde el fútbol amateur cobran y desvirtúan los sueños (o profesionalismo) por unos billetines. Un saludo

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