Golpe al orgullo

Ni el cambio de sede, ni el llamado de Sebastián Domínguez a la defensa albiceleste, ni la presión del público en Rosario y mucho menos el fútbol, le sirvieron a Argentina para sacar siquiera un punto en su encuentro ante Brasil, que sin mucho desgaste y aprovechando la táctica fija, venció por 1–3 ante la tristeza y dolor de toda a afición que si algo le duele, es perder con Brasil, y peor aún, en propio territorio.

Diego Maradona comentó en conferencia de prensa después del juego que durante los primero minutos 20 minutos todo iba muy bien, que Kaká no tocaba el balón y que Verón y Messi se acompañaban muy bien, pero que Brasil tuvo una, la metió y el juego cambió…

Al mismo tiempo, Maradona se adjudicó toda la responsabilidad de la derrota, defendiendo a sus seleccionados en una verdadera acción de líder que protege y ayuda a sus jugadores, pero todos sabemos que en esa Selección no sólo Diego es culpable, pues los que hacen el fútbol y ganan los partidos son los jugadores, y hasta el momento ninguno de ellos, ni sus estrellas internacionales, dígase Lionel Messi, Carlos Tévez y Kun Agüero, rinden en la Selección ni la mitad de lo que rinden en sus clubes.

Veamos esto. Hace muchos años que Argentina no le gana a Brasil, ni en Copa América ni en Confederaciones, y en eliminatoria normalmente ganaba este encuentro como local. Pero ahora ni eso. Realmente Brasil se ha convertido en el papá de los argentinos, la hegemonía es clara, y si no, ahí están las estadísticas. Son años que Brasil hace ver mal al equipo pampero y parece no tener para cuando.

Aspectos que resaltan a simple vista hay varios, el primero y más alarmante: La defensa argentina. Sin juego táctico para defender en pelota parada. Con un Sebastián Domínguez que estaba fuera de tiempo y ritmo y que Maradona lo llamó justo para jugar este partido tan importante. Hace muchos años que la defensa argentina no le gana una a Brasil. Heinze, Zanetti y quien pongan, simplemente no son capaces de frenar a la ofensiva carioca, que termina haciendo trizas la última línea albiceleste.

La ausencia de Riquelme es ya un tema muy trillado, pero es que a final de cuentas termina Maradona siendo presa de sus propios errores.

El cambio de sede a Rosario, en lo personal y lo apunté en otros textos, no era correcto. La vibra del Monumental es distinta, es un estadio que impone y que Brasil sabe que ahí no se puede llegar sereno ni tranquilo.

Según Diego, la cancha de Rosario sí era una alfombra para hacer un fútbol efectivo y ni eso le salió. La gente apoyó, hizo su partido no queda duda, pero a Brasil no le des ventajas porque te acaba y ya lo vimos esta noche de luto para el orgullo de todo un país que en el fútbol tiene una de las pasiones más importantes de su existir, y no exagero.

Argentina dio pena esta noche en Rosario y Maradona lució destrozado en la conferencia. Esa imagen espero no sea la que les mostró a sus jugadores porque, al menos en sus palabras, se escuchó pesar y su rostro mostraba decepción total. No era para menos.

Argentina enfrentará a Paraguay en Asunción el próximo miércoles 9 de septiembre y, de perder, estará dependiendo de resultados para no ir al repechaje. Este sábado gracias a la victoria de Colombia ante Ecuador, los dirigidos por Maradona siguen cuartos en la clasificación y están dentro de manera directa, por el momento.

Diego tendrá que replantear conceptos y tomar decisiones importantes, inteligentes, pues sólo tiene un juego en casa ante Perú y deberá jugarse en el Monumental porque así debe ser, no hay más. Rosario es una ciudad apasionada pero entendamos que el estadio nacional es el Monumental de Buenos Aires y ahí debe jugar el seleccionado albiceleste. Lo demás, que lo pongan los jugadores porque vaya que están quedando a deber.

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