Cátedra Aguirresca

México ganó 1-0 a Honduras y el Mundial está cerca. La Selección ya juega con orden táctico, entrega y motivación. La presencia de Javier Aguirre vino a revitalizar –de nueva cuenta- un fútbol muerto, que apuntalaba a la decadencia. La situación no recae en una varita mágica, sino en un hombre inteligente y con experiencia, que es capaz de imponer al instante. Nada es gratuito, todo ha sido reflejo de trabajo y visión.

Quiero pensar que de manera consciente y premeditada Aguirre juega todas sus piezas con el fin de convenir al fútbol, a un país en completa debacle y así mismo. De no ser así, que bien lo hace de todos modos. Realzando a un equipo de fútbol inmediatamente lo hace con jugadores que atraviesan en la novatez o en el retiro, otorgándoles en la cancha una motivación para vencer al tiempo y a los miedos.

Con astucia decidió regresar del retiro a Cuauhtémoc Blanco, dotó de carácter a Giovani y logró que Juárez se conociera de lo que realmente es capaz de hacer en el terreno de juego. Un malabarista arriesgado de la memoria, consiguió que hoy en día la afición no recuerde o extrañe a Rafael Márquez y Oswaldo Sánchez, por citar un ejemplo. Con humildad se ha dirigido a los medios y a la afición diciendo que este barco es de todos, dejando ver una incongruencia benévola: todos somos indispensables, nadie es indispensable, salvo el gol.

Amo y señor de la especulación, permite todo tipo de opiniones respecto a sus planteamientos tácticos, convocatorias o estilo de juego. Sabe que tiene la sapiencia y carácter para detener cualquier avalancha; lo demuestra con resultados. No teme a la confrontación porque simplemente no la busca. Tampoco huye al tiempo porque aprende y se divierte con él. Basta recordar que en México hizo campeón al Pachuca en torneos cortos y en España hizo protagonistas al Osasuna y Atlético de Madrid en torneos largos, además de partidos internacionales. La ambivalencia del éxito y el fracaso se dominan con los años, Aguirre lo sabe mejor que nadie.

Volver a la Selección no es un fracaso, como algunos se lo señalarían. Por el contrario, tiene el valor de mostrarle a los mexicanos –vía fútbol- que hay que aprender a fracasar y levantarse de las derrotas, arriesgar; para tener éxito hay que aprender a fracasar. Jugar en Estados Unidos a los 36 años no es fracaso, Cuauhtémoc se divierte en la cancha y ha impulsado el revivir de la Selección. Apostar por ir a Barcelona y Tottenham para no triunfar o ser titular no es fracaso, esa cara opuesta ha permitido que Giovani se libere y se desenvuelva en el Tricolor, donde sí juega. Ir a probarse a España y regresar a Pumas pidiendo una oportunidad no es fracasar, Juárez supo que para llegar hay que luchar y se volvió titular indiscutible con los universitarios, consiguiendo un campeonato y consolidándose como un jugador de Selección.

Hace algunos meses, México estaba fuera del Mundial y la afición aborrecíamos siquiera la idea del fracaso. Impensable quedar fuera de una Copa del Mundo y ser la burla de otros. Terrible quedar eliminados por países a los que consideremos subdesarrollados y carentes de la valía que nosotros tenemos. Sin afanes mesiánicos o divinos, Aguirre volvió para demostrarnos que ante todo la humildad. Con esa primera probadita se extendió al no tener miedo y arriesgar. Finalizando su cátedra con la mejor lección: hay que aprender a fracasar. Hoy, estamos cerca del Mundial.

2 comentarios

  1. Miguel Sánchez viernes 11, septiembre 2009 at 20:28

    Sin lugar a dudas Aguirre sabe lo que hace. Conoce a su gente, conoce al medio y conoce los problemas a los que se enfrenta, incluyendo a los federativos y a los dueños de equipo, por lo que sabe los alcances de un triunfo y de un fracaso en México. Yo creí que regresar a nuestro país era para él un retroceso, pero el éxito en esta empresa puede volver a lanzarlo a las grandes ligas (aunque nos duela, nuestra liga no lo es) y llevarlo a dirigir en Italia o en Inglaterra; de España a mí me queda un amargo recuerdo, puesto que la gente allá (la del medio) es muy cerrada y visceral. Saludos, Elías.

    • Elías Leonardo sábado 12, septiembre 2009 at 14:34

      Miguel, gracias por el comentario. Lo visceral y cerrado no es ajeno en México, basta ver cómo cruficicamos a aquellos que a nuestra consideración fracasan, pero que a la postre se levantan y nos tienen comiendo de la mano. Si desde un principio aceptáramos el fracaso como un paso para alcanzar el éxito nuestra liga estaría en otro nivel. Un saludo

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