Genio y figura…

México ganó a Honduras en el Azteca y se puso a tiro de piedra para clasificarse al Mundial de Sudáfrica. El resultado de 1–0 quizás habla de un juego parejo, pero no fue así, la realidad es que México tuvo la pelota 70 minutos de los 90 que dura el juego y los Hondureños, quienes llegaron hablando mucho e incluso se atrevieron a hablar de un aztecazo, decepcionaron a todos con una actuación poco ambiciosa y digna de un equipo que llegó achicado al estadio Azteca, y lo digo así, porque eso es lo que mostró Honduras, el equipo que llegaba como líder del hexagonal de Concacaf y que esta noche hizo lo que siempre hace, echarse para atrás y tratar de aguantar, pero como siempre, no aguantó y perdió.

Nuevamente se destacó Cuauhtémoc Blanco. Es ya una costumbre esperar la genialidad o la calidad de Blanco. Toca la pelota, la mueve, juega sin balón, le pegan todo el partido, desquicia al rival futbolísticamente hablando y hasta en mañas, es un jugador extraordinario que ha mejorado mucho el comportamiento dentro de la cancha. Es único, aporta, preocupa, desespera y termina siendo la figura, como casi siempre en todos los juegos.

A los 68 minutos le anularon un gol que debió ser válido y no se desconcentró, al contrario, se dio a la tarea de seguir empujando, de seguir jugando, de seguir intentando y de no permitir que le pasaran por encima, pues le pegaron cuantas veces se les dio la gana, con o sin balón. Simplemente Cuauhtémoc Blanco es el mejor jugador de México por mucho, le da al Tri un rostro diferente cuando está en la cacha.

A los 75 minutos vino el gol. Giovani fue derribado dentro del área, segundos antes Cacho también, pero fue el de Gio el que se marcó. Un penal y ni quien lo dudara, era Cuauhtémoc el cobrador, no hay quien le pida el balón, no hay quien se atreva a desafiarlo a la hora de tomar la pelota y encaminarse al manchón penal. Es él y solo él con 100 mil aficionados animándole y la presión se convierte en motivación, pocos jugadores logran eso, sobre todo en México y Cuau es uno de ellos.

Tomó el balón, lo puso en el manchón penal. Valladares, portero catracho, se acercó al manchón y movió la pelota, Cuauhtémoc reclama pero no la vuelve a acomodar, lo deja así y se prepara. Toma vuelo, el tan acostumbrado vuelo de Blanco para tirar un penal. Lo quieren distraer, no los voltea ni a ver. Corre, tira y gol, así de fácil, así de sencillo y México a festejar.

Al final, cuando los catrachos se decidieron ir por el empate y que cabe mencionar que Ochoa sacó una muy clara, Cuauhtémoc volvió a ser importante, pues desquició a sus rivales y perdieron tiempo pegándole y buscándolo hasta después del silbatazo final.

En fin, México ganó, se puso segundo del hexagonal y tiene pie y medio en Sudáfrica. El resultado estaba presupuestado, incluso para los hondureños, pues otra imagen no dejaron esta noche en el Azteca. No fue fácil, hay que aceptarlo, pero se jugó mejor de principio a fin y ni quien diga lo contrario.

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