Entre el periodismo y la carcajada

Es viernes, ya pasó la fecha FIFA con todas sus repercusiones, y estamos a unas cuantas horas de retomar las ligas alrededor del mundo. Es buen momento para algo menos serio, yo diría, casi humorístico.

Seguro que quienes acostumbran ver y escuchar cuanto programa deportivo hay en televisión y radio, les sobran anécdotas de ridículos y bloopers de los periodistas, comentaristas o conductores. En México nos sobran ejemplos, al menos yo tengo a Orvañanos como un serio exponente al que difícilmente se puede igualar a nivel mundial. Les propongo, entonces, recopilar imborrables momentos de comicidad y humor involuntario en el periodismo deportivo. Y para empezar les voy a sugerir una joya argentina, allá por octubre 2007.

Esto ocurrió en TyC Sports, un canal de televisión argentino dedicado a los deportes. En México se puede ver por Cablevisión, aunque hasta donde sabía, sigue dentro de los paquetes no básicos. Sea como sea, aún no ha tenido el alcance de otros como Fox Sports o ESPN.

Probablemente no todos identifican el programa y sus protagonistas, así que les platico que se llama Estudio Fútbol, una mesa de debate con notas y entrevistas. El conductor principal es Alejandro Fabri, el tipo de pelo cano sentado al centro. Por cierto, y es un detalle que nutre la carcajada, él siempre se mantiene sereno y al margen de toda discusión que llegue a los gritos. Modera y calma las pasiones de los demás. El otro involucrado se llama Horacio Pagani, quien no tiene pierde, es el calvo con barba. Periodista del Clarín, defensor eterno de Riquelme y un tanto cascarrabias.

En este programa no son raras las discusiones, pero sí que Fabri se engache con alguna. Aún así, rara vez llegan al insulto o la descalificación. Lo que tenemos aquí es una discusión que apenas segundos después daba la impresión que llegaba a las trompadas. Gritos, manotazos, insultos y una que otra cosita que seguro se tenían guardada de tiempo atrás. Uno de esos momentos inolvidables que no pueden escapársele a YouTube.

Más allá del tema en discusión, que por ahí a muchos por estas tierras les puede sonar ajeno, es una escena imperdible que nos deja, cuando menos, una tremenda vergüenza ajena… 

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