Upton Park, su nueva casa

Es sabido por muchos (si no es que todos los amables lectores), que Guillermo Franco jugará en el West Ham United, de la Premier League. Luego de un paso discreto por el Villarreal durante tres años, y de tres meses de incertidumbre, el equipo más rudo de Inglaterra se hizo de los servicios del Guille.

El argentino naturalizado mexicano será el tercer futbolista de México que verá acción en la Premier League, acompañando a Giovani Dos Santos y Carlos Vela. Podría sonar insignificante el llamado del Guille al país donde nació el fútbol, sobre todo si tomamos como referencia su estancia en España, con el Villarreal.

Sin embargo, la nueva aventura puede significar el despertar del artillero titular de la Selección Mexicana. El inglés es un fútbol rápido, preciso, de lucha, garra y técnica. El Guille puede no cumplir exactamente, o a plenitud, todas esas características, pero es un tipo que tiene aptitudes y buenas actitudes.

Antes de que fuera llamado a la Selección Mexicana, Franco había deslumbrado a propios y extraños con sus cualidades. El corazón como bastión de lucha y una técnica sobresaliente, eran sus principales puntos de referencia. Luego de que vistió la verde, su displicencia y apatía, además del talento en decadencia, fueron parte de sus atributos.

Cierto es que no demostró, en un momento definitivo  como lo fue la Copa del Mundo, su gran y sobresaliente estilo.  Se fue quedando. En Villarreal, si bien se mantuvo, nunca pudo salir de la inconsistencia y las intermitencias que, por momentos, lograban revolucionar al equipo del Ingeniero Pellegrini.

El fútbol inglés podría beneficiarle al mexicano-argentino. Carece de rapidez, pero controla de buena manera al esférico.  No tiene tanta precisión, como en algún tiempo lo caracterizó, pero su juego de poste puede ser determinante en un partido. Y un factor que puede ayudarle al equipo nacional mexicano: El constante roce y choque frente a físicos imponentes.

Recordemos por un momento a Jared Borguetti, su paso por el Bolton. No jugaba mucho, de hecho no jugaba casi nada. Y a pesar de todo eso, su estancia en la Premier le cambió la vida. Se movía más, usaba más los pies, corría más.

Algo que caracteriza a Franco es la movilidad, su timing oportuno. El delantero titular, hasta el momento, de México, tiene un nuevo reto enfrente y es más importante que jugar: llenarle el ojo a Gianfranco Zola, Director Técnico del West Ham.

El Guille llega a un equipo que acostumbra rondar la media tabla, luchando a veces por no descender o llegar a la vitrina internacional. Sin duda, La Academia del Fútbol es un grande de la historia del fútbol de Inglaterra.  Su afición puede ser catalogada como la más ruda, fuerte y apasionada, junto a la del Millwall FC (basta con revisar los eventos de hace tres semanas, en el clásico de Green Street).

Al lado de Franco jugarán futbolistas del calibre de gente como Julien Faubert, ex del Real Madrid; Boa Morte, portugués; el veloz Kieron Dyer; el chileno Luis Jiménez; y el aguerrido defensor estadunidense Jonathan Spector.

La tarea no es fácil, obviamente. Guillermo Franco deberá de saciar las expectativas de la afición estricta del West Ham. Upton Park será su casa y cada vez que escuche I’m forever blowing bubbles, himno de los Hammers, tendrá que sentirlo en el corazón.

De aquél correntino que llegó a México, procedente del San Lorenzo, y que presumía dotes de diez, hoy queda un experimentado nueve, de 33 años, que todavía está probando. El Guille tiene capacidad de hacer fútbol.  Es polémico, sí. Goleador, sí. Pero tiene una gran dificultad u obstáculo: a su edad, está obligado a demostrar, justificar su llegada, dentro de una institución semillera por excelencia.

¿Correrá con suerte tanto Franco como el West Ham? Estaremos a la expectativa. Tristemente no podemos asegurar nada.

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