Vuelve la polémica: Naturalizados

Los naturalizados ha sido un tema recurrente en el fútbol mexicano, tanto que llegó a ser el tema por excelencia de los medios durante muchos meses, le dieron vueltas y lo único que nos comunicaban eran sus puntos de vista timoratos, pero nadie se atrevía a decir la verdad, a decir lo que sentía y con las palabras que deseaban. Todos, mediante una diplomacia absurda comentaban que si eran naturalizados tenían derecho, y otros, la gran mayoría, decían que no les parecía adecuado porque se le quitaba el sitio a un jugador mexicano.

¿Entonces, el naturalizado es mexicano o no es mexicano? ¿O hay naturalizados más mexicanos que otros?

El día de ayer, jueves 10 de septiembre, surgió en los medios de comunicación, directamente en ESPN en el programa de José Ramón, el tema de que Alfredo Moreno y Daniel Hachita Ludueña, serían tomados en cuenta para jugar en la Selección nacional mexicana. Estos dos jugadores son nacidos en Argentina pero naturalizados mexicanos, al menos Moreno ya y Ludueña está en el último proceso del trámite.

Hagamos un poco de historia. En el 2001, cuando Javier Aguirre toma la Selección nacional, se empieza a hablar de este tema, que en ese año fue como una bomba, pero como era el Vasco, en ese momento consentido de la afición, se le dio el beneficio de la duda. Para el Mundial del 2002 en Corea–Japón, Gabriel Caballero, argentino de nacimiento, reforzó al equipo nacional y no pasó absolutamente nada.

Después de eso y el fracaso en la Copa del Mundo, vino La Volpe al quite y el tema naturalizados era ya un escándalo. Sí, el entrenador argentino parecía que dirigir a una selección de mexicanos le daba como pena, y quiso meter a cuanto naturalizado aparecía, esto con el pretexto de que en la parte de definición, o sea, del gol, no había un jugador mexicano de nacimiento que tuviera capacidades técnicas y control mental para definir en escenarios complicados.

Sólo que a este señor La Volpe se le olvidó seleccionar al mejor jugador mexicano de todos los tiempos y ese es Cuauhtémoc Blanco, pequeño gran detalle. Quiso suplir su necedad y capricho con jugadores naturalizados que si lo pensamos bien, son meras víctimas de los caprichos de unos cuantos, pero al mismo tiempo forman parte del asunto.

Se reclamó que muchos de los naturalizados sólo les interesaba jugar un Mundial y con México podrían hacerlo, máxime si La Volpe era el seleccionador, pues estaba claro que para él los mexicanos no tenían el talento necesario para definir jugadas de gol ni para crear en medio del campo. En cierta manera tenía razón, pero los modos y las formas utilizadas por él no eran las correctas.

Se llevó a Sinha, buen jugador, brasileño de nacimiento, y al Guille Franco, argentino de nacimiento. Al final la Selección hizo el mismo papel de siempre, eso sí, perdiendo de manera heroica ante Argentina, en lo que La Volpe catalogó el mejor partido de México en la historia de los mundiales. En lo personal, me pareció que México opuso resistencia durante 60 minutos y después fue un monólogo pampero hasta los tiempos extra. Se jugó con cuatro laterales, dos de ellos volantes, según esto, pero no pasó nada fuera de lo normal, perdimos.

Por cierto, con excepción del primer juego donde Sinha marcó un gol y puso otro ante Irán, ni él ni Guille tuvieron una actuación sobresaliente, así como Omar Bravo y otros nacionales nacidos en México que terminaron hundidos en sus propios errores y basta recordar el penal que erró Bravo ante Portugal. ¡Terrible!

Vino Hugo Sánchez, quien criticó a La Volpe durante años por el tema y cuando llegó dijo que todos tienen derecho pues son mexicanos…

Actualmente, ese personaje que inició todo esto, hablo de Javier Aguirre, estaría, de ser cierta esta situación, seleccionando a dos jugadores más no nacidos en México, pero que tienen derechos y obligaciones como cualquiera de nosotros los que nacimos acá. Basta ver si los llega a llamar, claro está.

El tema de por si es picante en nuestro país, un país nacionalista por donde se le vea y que parece no estar muy dispuesto a recibir jugadores no nacidos en México aunque legalmente sean mexicanos.

Personalmente y sólo como punto de vista para compartir, yo estoy de acuerdo con que la Selección cuente con naturalizados. Me parece que el fútbol actual debe superar este tipo de situaciones. Incluso decir que siempre y cuando dejen aprendizaje los naturalizados me parece absurdo, ¿por qué calificarlos diferente si antes de ser naturalizados son futbolistas profesionales?

En fin, es un tema polémico que incluso mueve cuestiones culturales, pues un pueblo tradicional como el mexicano quiere que su Selección sea de puros mexicanos, y cuando se les dice que los naturalizados son mexicanos como cualquier otro, la respuesta es no, rotundo.

Y si no me creen que este asunto es cultural, pregúnteles a los seguidores del Guadalajara, el equipo más popular del país, por qué le van a las famosas Chivas, y verán que la respuesta del 99.9 por ciento es la misma: «porque es el único equipo que juega con puros mexicanos».

Lo digo con el mayor de los respetos para la afición más grande del país, que quede claro.

FacebookTwitterWhatsAppEmail

13 comentarios

Your email address will not be published. Required fields are marked *