Necesitamos un sillón bien cómodo

En la última década pocos jugadores unificaron tanto la opinión en cuanto a ser calificado como el mejor del mundo. Ronaldinho lo hizo. Después Kaká durante un par de años, ahora Cristiano Ronaldo y Messi pelean ese lugar, y antes, sin duda, Zinedine Zidane.

Lo que quiero decir es que han sido pocos. Claro, es un lugar reservado para los más grandes, y esos, como en todo, escasean.

Pero al repasar la carrera de todos ellos, sólo en Ronaldinho encontramos una caída tan estrepitosa de nivel. Simplemente ha desaparecido del mapa. Hoy en La Gazzetta dello Sport lo califican como un “fantasma” en la cancha. No interviene, no se le ve, no se le oye.

El Milan visitó hace unas horas al Livorno en el Armando Picchi, ofreciendo uno de esos aburridos 0-0 al más puro estilo italiano. El Rossoneri de Leonardo no tiene ofensiva, no tiene fútbol… no tiene a Kaká. Berlusconi y Galliani supusieron que a la salida de Ricardo, Ronaldinho tomaría ese lugar y sería el líder. No era una locura, ya alguna vez lo hizo, como ninguno, en el Barcelona.

Pero sigue desaparecido. Hoy salió de cambio sin brillar, sin trascender. A su salida, su técnico y paisano Leonardo apenas lo miró, pero fue suficiente para descifrar su decepción mezclada con tristeza. Y es lógico, el novato entrenador pensó su Milan a partir de Ronaldinho. Tiene otros grandes jugadores, independientemente de su edad, Pirlo, Gattuso, Inzaghi, Nesta y Seedorf, tienen la presencia para pelear todos los títulos, pero aceptémoslo, el único del plantel que podría ser el mejor del mundo es Ronaldinho. De ahí la exigencia, de ahí la presión a la que ha sido sometido por la prensa italiana.

Se dice que ha pasado de ser el típico jugador brasileño amante de la fiesta, a llevar una vida en muchos sentidos desordenada. Está alejado de la Selección brasileña, de la cual Texeira ha dicho que podría volver, pero debe comportarse y retomar su nivel. Es más, circula la versión que durante Alemania 2006 abandonó una noche la concentración para irse de fiesta a Barcelona en un avión privado, lo que seguiría “pagando” al no ser considerado por Dunga.

Hace unos años el mundo se detenía para verlo brillar en el Camp Nou, con un Barça que alcanzó el cielo de la mano del gaúcho. Hoy, vive entre las calles del olvido y el anonimato. Es uno más, o tal vez hasta menos.

El fútbol lo reclama, lo necesita. El balón exige el regreso de este crack. Lamentablemente, por lo que vimos hoy en Livorno, todo indica que necesitaremos un sillón bien cómodo para aguardar su regreso.

4 comentarios

  1. Sergio Sánchez sábado 12, septiembre 2009 at 20:39

    Ha sido lamentable el bajón de Ronaldinho, es una especie de depresión futbolística, así se me ocurre nombrar a lo que siento cuando lo veo jugar ahora. Incluso fue obligado antes de iniciar el torneo en Italia, a prometer enfrente de sus compañeros que iba a ser profesional dentro y fuera de la cancha este torneo, que pena. Ojalá regrese a su mejor nivel porque era un placer verlo jugar.

  2. Isaura lunes 14, septiembre 2009 at 23:18

    Hola Jairo… coincido con Sergio en que era un placer ver jugar a Ronaldinho, una época en que sucedía como los grandes (en casi todo): daba la impresión de no ser de este planeta. Recuerdo un juego de la champions entre Barcelona y Arsenal, creo. (Se las debo, no me manejo los datos… al rato le pregunto al especialista que tengo de hermano) en que me enamoré del Barcelona. Estaba yo sola en la casa, y aquello era una muestra de algo que nunca he visto en nuestro futbol, por ejemplo. Todas las cosas que mi hermano et al. me han explicado con muñequitos, piezas de ajedrez, pizarrones, etc… quedó clara: pude ver las líneas moviéndose, los fueras de lugar, las triangulaciones, la distinción de las posiciones y a Ronaldinho riendo como sólo él ríe en la cancha. La ofensiva de Arsenal (o ¿?) intentando cruzar el bloque defensivo de Carles Puyol y Márquez entonces. Y Ronaldinho con ese mover las piernas no como haciendo samba (eso qué), sino como jugando en la rambla, con nada que perder (aunque la champions estaba de por medio).

    Ah… me pongo sentimentaloide. A mí me pasó lo de la tristeza con Ronaldo… verlo caer así, y convulsionarse además, fuerte fuerte… ese tipo tiene un conflicto del que nadie ha vuelto a hablar, pero. Ojalá que Ronaldinho vuelva a deleitar la cancha con su inigualable ritmo. (Pd. Amo a Gattuso, verlo jugar también es de locos, pero de otra forma.)

  3. Isaura lunes 14, septiembre 2009 at 23:36

    El amor me cegó y olvidé decir que la sola mención de Berlusconi me molestó. Ya suficiente tengo con enmohecerme con 1 presidente (el de mi país), pero tengo algo reservado para ese señor…

  4. Jairo Martínez martes 15, septiembre 2009 at 12:00

    Yo tengo la esperanza de verlo de regreso, pero la verdad cuanto más lo veo jugar ahora, más lejos está aquel Ronaldinho del Barça. Como dices, un genio.
    Por lo de don Silvio qué puedo decir… Il Capo de capos jaja… una vergüenza, pero como dices, no muy alejado a lo de aquí…

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