Peripecias de Tuquita y Chelón

En la selva chiapaneca un extraño irrumpe la armonía de la flora y la fauna. No es un maya, tampoco mexica. Es un ser casi parecido a los que difunde Jaime Maussan en sus videos sobre la vida extraterrestre. A diferencia de los visitantes del espacio, éste es moreno y fuma. Bien se le podría confundir con uno de esos visitantes por la falta de cabello, pero hasta ahora ni Maussan ni la ciencia ha comprobado que en otros planetas, otras galaxias, se juegue al fútbol.

Molesto por la invasión del ser calvo, un jaguar –que estaba encima de un árbol protegiendo a ¿un conejo?- se le avienta y al intentar rugir se quema con el cigarro de ese ser, que no es otro más que el Chelón. Sensible por haber quemado la pata del jaguar, Chelón se puso a llorar.

-Discúlpame animalito, discúlpame buen jaguar, no quise hacerlo.

De repente sonó el celular de Chelón, es su amigo Tuquita. Chelón abraza al jaguar y le pide que escuche la conversación con un cuate puma. El jaguar también rompe en llanto al sentirse querido por el Chelón. Tanta sensibilidad se ve devastada por lo que prolifera Tuquita por el auricular.

-Cagajo Chelón, me atogagon otra vez ¡INGAO! Una ardilla o rata vestida de tuzo vino a darme en la madre, a romperme los güevos. Merezco que me mienten la madre.

Chelón y el Jaguar se voltearon a ver y al unísono gritaron:

-….TU MADRE

-Pero no ustedes cagajo. Chelón, te extraño; algo tengo que hacer para desahogarme. ¡Uta madreeeee!

Con todo el dolor de su corazón, Chelón se despide del jaguar pidiéndole que lo entienda, que su amigo el puma (no confundir con José Luis Rodríguez o el luchador Jerry Estrada) lo necesitaba. El jaguar lo abraza fuertemente, ambos lloran y lloran. Del árbol cae el conejo sobre la calva de Chelón y le pregunta cómo hacerle para sobrevivir sin cabello en la selva. Chelón llora más fuerte, no le gusta que le pongan animales calvos enfrente. Enojado por tal ofensa, comienza a correr por toda la selva…

Tuquita lo espera en el café de siempre. Chelón llega arañado, con mordidas y la ropa desgarrada. Preocupado, Tuquita reacciona como lo sabe hacer: a mentadas de madre.

-¿Qué te pasó Chelón hijo de la ingada?

-Pues en cuanto me dijiste lo del tuzo me calenté. Recuerda cómo me hirieron, recuerda que por hacerles un chiste hoy mis mijos no tienen pa comer.

-¿Qué hiciste, cagajo?

-Pues fui y les dije de nueva cuenta sus verdades. Que se prenden, que se enojan y me dicen que verduleras en sus terrenos jamás. Y que me sueltan un batallón de tuzos, acompañados de toda la población hidalguense. Traían palos, antorchas, resorteras y piedras, todos encabezados por el cacique Chuy Martain.

-Cagajo.

-Ya sé que te duele que me agredan.

-No Chelón, digo cagajo por lo que viene atrás de ti.

Chelón voltea y la enardecida población de tuzos e hidalguenses vienen por él; no vienen solos. Una amplia multitud de universitarios, de fósiles reptiloides y de huelguistas los apoyan, vienen por Tuquita.

Tuquita y Chelón están acorralados, no saben qué hacer. Tuquita propone hacerles frente con mentadas de madre. Chelón sugiere ponerse a llorar para generar compasión. Inesperadamente se teletransportan a una celda. Un reo, pastor boliviano y con problemas mentales, los recibe.

-Hijos míos, hoy tuve un llamado de nuestro señor. Me pidió secuestrar un avión y lo hice. Me pidió contarle un gran chiste a México y lo hice. Ahora me pidió rescatar de las garras malignas a Tuquita y Chelón…y lo hice.

El pastor los abraza con mucho amor. Tuquita no deja de mentarse la madre, mientras que Chelón llora por la nostalgia de ser rescatado por el señor.

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7 comentarios

  1. Miguel Sánchez lunes 14, septiembre 2009 at 13:58

    Cada quién en su sitio: Chelón dirigiendo (su vida) a base de sensibilidad y misticismo; Tuquita dirigiendo (sus actos) a base de coraje, enjundia y pasión. Los poblanos, bien; los pumas, mal, tan mal que ya ni a mentadas reaccionan.
    El pastor, desquitando el sueldo (¿verdad, Calderón?) y poniendo las bases de una nueva iglesia (o secta). Por lo menos rescató a Tuquita y a Chelón.
    Ya veo, en el futuro, una capilla para el santo milagroso de las causas deportivas (como un nuevo Malverde) recibiendo a columnas inmensas de fieles.
    Felicidades, Elías.

    • Elías Leonardo lunes 14, septiembre 2009 at 18:52

      Miguel, en este caso un loco salvó a Tuquita y a Chelón de ser linchados (o lapidados) por comunidades enardecidas, quizá fieles a sus usos y costumbres. No creo que estos bellos personajes quieran hacerle una capilla al santo boliviano, aunque conociéndolos ¡quien sabe! Un saludo

  2. MOLLETUCA lunes 14, septiembre 2009 at 14:04

    Jajajajajajajaj.
    …….
    Jajajajajajajaja.
    Es genial, señor.
    Decidí no amargarme por la pésima racha del equipo, total, así es este negocio.
    Y este texto alegra el día.
    Saludos!

    • Elías Leonardo lunes 14, septiembre 2009 at 18:54

      Molletuca, no me diga señor por favor. Hace en bien en no amargarse, por el contrario, podría comenzar a acostumbrarse. Que bueno que este par de individuos, Tuquita y Chelón, la hicieron feliz. Un saludo y gracias por seguir visitándonos.

  3. abril lunes 14, septiembre 2009 at 20:01

    jajajaja xD

    excelente elías!!! 😀

    …aún con la esperanza de que el equipo de señales de vida… con la camiseta bien puesta a pesar de los malos resultados….

    CAGAJO!!!!

  4. Isaura lunes 14, septiembre 2009 at 23:34

    Ay, ay… no sé a cuál prefiero: Chelón es genial, me encanta cómo encara a Chuy Martain y abraza a los jaguares, pero Tuquita, Tuquita, con ese acento diciendo “cagajo”…

    • Elías Leonardo martes 15, septiembre 2009 at 12:41

      Abril, gracias por seguirnos visitando y revelarnos tu afición puma. Pues si, al igual que Tuquita el únisono universitario sólo clama “Cagajo” en estos momentos. Un saludo.

      Isaura, qué bueno que te gusten este par de tremebundos personajes. Chelón es así, sincerote y encara a lo que se le ponga enfrente, aunque después le gane el sentimiento. Y Tuquita hace del “cagajo” su grito de guerra. Cuidado con Tuquita y Chelón, que van por más. Un saludo

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