Reynoso, el cavernícola

Alguna vez habían dicho por ahí, los dueños de la voz, que el defensa central de las Chivas de Guadalajara merecía un llamado a la Selección. Incluso hace dos semanas corrían reportajes acerca de que Héctor El Terrible Reynoso era el segundo jugador rojiblanco con más partidos en Primera División, sin haber sido convocado a la Selección nacional.

El sábado 12 de septiembre, por si teníamos alguna duda, re-descubrimos que, simplemente, el líder de la defensa de Jorge Vergara nunca saldrá del lugar mediocre al que pertenece.  Sí, suena fuerte, pero es la verdad.

Es sencillo: un jugador que pierde la cabeza, o que la ha tenido perdida durante tanto tiempo, no puede llegar a representar un país.  Es bien sabido que Reynoso es famoso por amedrentar a sus rivales, ser un mañoso.

Bien dice el Rolfi Montenegro que el fútbol, por lo menos el buen fútbol, se juega con mañas, con picardía. Por supuesto que el creativo americanista se refiere a sacar provecho para beneficiar a tu equipo, ser inteligente y resaltar cualidades.

En cambio, para Reynoso, sacar provecho es realmente tomar ventaja con alevosía. Recuerdo, sobre todo (ya seguramente se me pasan algunos momentos) cuando el Sansón, según Bermúdez, le dio un puñetazo a su ex-compañero de equipo, el Negro Sandoval. Se jugaba en el estadio Víctor Manuel Reyna, Jaguares le ganaba a Chivas en la semifinal, Talavera (el portero tapatío) había tenido una tarde para el olvido, y Sandoval había bailado a todo el mundo.

Se jugaba por la banda izquierda del ataque chiapaneco, en el área chiva. Entonces el balón estaba pegado a los botines de Luis Alonso Sandoval, Reynoso lo cubría.  Cuando, de momento, el árbitro se distrajo con una mosca que lo atormentaba y el defensa jalisciense le propinó un golpazo, un gancho a las costillas.  Visible a todo el público, el hombre de negro lo permitió.  Indescriptible sencillamente, el líder defensor maltratando a su antiguo compañero.

A parte de esa penosa fotografía que guarda mi memoria, está presente algo más reciente. El Guadalajara estaba en Sudamérica, visitando Chile, enfrentando al Everton, escapando de la crisis sanitaria en México por la influenza. Corría el minuto noventa, cuando se armó la trifulca. Mientras el árbitro separaba, corregía y ponía orden, Reynoso tosía y simulaba ser un cerdo, que diga, tener la gripa del cerdo. Al rato sacó un escupitajo que dio plenamente en el rostro del delantero chileno.

Por último quería hacer referencia a lo sucedido el sábado en la cancha del estadio Alfonso Lastras. A parte del jarabe tapatío que les bailaron los Gladiadores a las Chivas, estuvo la pésima actuación del a veces capitán chiva.

Los goles de San Luis cayeron rápidamente, exhibiendo al equipo más popular de México.  Y mientras sus compañeros dejaban lo poco que les quedaba de dignidad en el campo, el cavernícola Reynoso se tiraba con los pies por delante a lastimar.

A fin de cuentas se despidió del partido llevándose una tarjeta roja de por medio.  Sin duda, Reynoso no tiene la culpa de la debacle tapatía, del mal momento de las Chivas y del despido/renuncia de Paco Ramírez.  Sin duda es alguien que cuando juega, tiene capacidad de sobresalir y mantenerse a un buen nivel, de sorprendernos con chispazos como aquél golazo que le clavó a Memo Ochoa alguna vez.  Y a pesar de todo, seguiremos hablando de un Héctor Reynoso, capitán por ocasiones del rebaño, como El Cavernícola.

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3 comentarios

  1. Gorod viernes 18, septiembre 2009 at 2:57

    Relamente se nota que eres americanista y que odias a Reynoso al grado de inventar que escupio a un jugador chileno, total mentira, el tosio enfrente de el.

    Me toco conocerlo hace poco en un partido de Chivas y es el mas humilde y sencillo de todos, no por eso merece un llamado, si no por que ademas juega muy bien y se la rifa.

    No se quien eres pero tu nota realmente apesta

  2. Emiliano Castro Sáenz viernes 18, septiembre 2009 at 15:19

    Gorod,
    Lo último que sería es americanista. No dudo que Reynoso pueda ser humilde y una buena persona, pero cuando entra al terreno de juego, realmente se transforma.
    Aquí lo que se está reclamando, es la falta de tacto. Si le escupió o nada más le tosió y le “aventó” unos mocos, pues no creo que sea muy agradable de su parte. Sí, el estadio entero los insultaba y acusaba de enfermos.
    Sin embargo, las actitudes de Reynoso no son justificables, de ninguna manera.
    Me considero fiel seguidor del Guadalajara, mi intención pasa más por remarcar algo que no está bien dentro del equipo. Debe de haber una disciplinaria que hable con él, un psicólogo que le ayude a canalizar esos momentos de desesperación por los que realmente pasa Reynoso.
    Muchos partidos cumple, De hecho, la mimsma nota reconoce los buenos momentos del central chiva, de que si en verdad juega, puede llegar a sobresalir, su problema es que se distrae. Y todo va enfocado al comentario que hacían sobre que Reynoso no ha llegado a la Selección. Con su edad y actitudes, no dudo que un llamado se atrase totalmente.
    Gracias por comentarnos, en verdad se aprecian estos espacios de debate. Esperamos tenerte aquí pronto

  3. Pingback: Capitán cavernícola | ELBUENFÚTBOL*

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