El momento Martinoli

Ahora que volvió la Champions también volvieron algunos padecimientos auditivos. Un amigo que trabaja en oficina cuenta con la oportunidad de tener una televisión a su alcance, tanto para él como para sus compañeros de trabajo. Aprovecharon que jugaba el Zurich contra el Real Madrid y adelantaron su horario de comida. El ligero problema que enfrentan es que no cuenta con sistema privado de televisión, sino con televisión abierta. El riesgo de disfrutar un partido internacional es aguantar las narraciones de quienes han sido designados para dicha misión. Al igual que mi amigo y sus compañeros, muchos televidentes recurren a la misma alternativa. La crisis orilla a ciertos estragos pamboleros.

El partido del Madrid se transmitió por TV Azteca y afortunadamente estuvo a cargo de las voces de Cristian Martinoli y Luis García. Digo afortunadamente porque ambos cuentan con los conocimientos para narrar un partido de tal magnitud. Conocen nombres, equipos y antecedentes del torneo futbolístico más importante después del Mundial. Podrá gustarnos o no el estilo de narración, pero de que le saben al asunto, le saben. Un ejemplo con Luis García: explicó al televidente la función de las líneas en el esquema táctico del Madrid contra Zurich, comparándolo con otros esquemas del fútbol europeo.

Lo caótico se presenta cuando Televisa transmite un partido de Champions y sus narraciones cuentan con las voces de Ricardo Peláez, Alberto García Aspe, Raúl Sarmiento o Enrique Bermúdez. Si el partido es del Barcelona, toda la transmisión se la pueden pasar hablando de Rafael Márquez (juegue o no), o en su defecto recordando que en el cuadro azulgrana jugó Giovani. Pedirles que conozcan los nombres, equipos o antecedentes en verdad es mucho pedir. Lo peor es que  en sus filas hay dos tipos que tienen dichos conocimientos y no les dan la oportunidad, tal es el caso de Alberto Lati y Hugo Salcedo. Pareciera que temen a la renovación. Hay que entender que en México hay aficionados a la liga local y al fútbol mundial, que también merecemos saber cómo y quiénes juegan en el orbe.

Esta situación me remonta a la Eurocopa que se jugó en Portugal. Los anfitriones y los ingleses se enfrentaron en cuartos de final y terminaron yéndose a la tanda de penales, que a la postre daría a los portugueses el paso a semifinales. Durante la transmisión, Orvañanos se refirió a Figo como jugador del Inter de Milán, a Rui Costa como jugador del Inter de Milán, a Helder Postiga como jugador del Inter de Milán. Para él todo Portugal jugaba en el Inter de Milán. Ya ni qué decir del revoltijo de nombres que se aventó.

En cada Mundial sucede lo mismo. Comentaristas no atinan a informar los equipos de donde provienen los jugadores, confunden nombres y en algunos casos comparan los niveles de juego con el mexicano. Sí, también entiendo que es difícil pronunciar nombres coreanos, árabes o africanos, pero una repasada a las alineaciones momentos antes de transmitir no caería mal.

Digo, pudiendo hablar mil cosas de Guardiola, los comentarios se remontan a que jugó en Dorados de Sinaloa. Pudiendo hablar del juego sencillo y muy eficiente del Real Madrid, los comentarios se remontan a que ahí jugó Hugo Sánchez. Pudiendo hablar de Pirlo, Gatusso y Ronaldinho en el Milán, se remontan a recordar los años maravillosos de Van Basten. Sin duda el que más provecho puede sacarle a este entramado del desconocimiento futbolístico mundial y el empecinamiento en viejas fórmulas es Martinoli, que posee conocimientos, un estilo peculiar y capacidad de improvisación. No es halago, porque Martinoli también se equivoca o desespera a algunos con sus narraciones. Repito: es joven y le están dejando libre el camino.

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