Malos aires en el Atlas

El ambiente en Atlas se tensa cada día más. Los resultados no acompañan, son sólo dos victorias, dos empates y cuatro derrotas. Por ahora están en tercer lugar del grupo 1, pero sólo porque Guadalajara, Indios y Querétaro no han sido rival para nadie.

Hay un detalle que preocupa más que cualquier otro, Atlas ha marcado apenas cinco goles, y es la segunda peor ofensiva del Apertura (Indios tiene dos). Ante tal pobreza ofensiva, el argentino Darío Botinelli levantó la voz. Hizo referencia al partido que perdieron contra Cruz Azul en la más reciente jornada, se quejó y culpó indirectamente a La Volpe por el planteamiento. «Con un solo punta se hace difícil. Estuvimos mucho tiempo defendiendo y llegó el gol de ellos».

El Bigotón explotó, y como siempre le pasa, quiso apagar el fuego con gasolina, se enganchó en un debate público, prensa mediante, y causó disgusto a interior del plantel. «Hablé con el presidente del tema. Para mí sería difícil decirle chao chao porque es un activo del club».

El DT también dijo que Botinelli está fuera de contexto, que está fuera de códigos, y que para hablar, primero tendría que saber de fútbol. Por supuesto, con ese tono muy lavolpista que aparece siempre que quiere hacer notar que la razón está de su lado.

Recordamos que el torneo anterior ya vivió un cruce de palabras y miradas con otro argentino, Bruno Marioni, lo que terminó por costarle la salida al delantero. Hoy uno supondría que Darío tiene sus días contados mientras se apueste por la continuidad del técnico, pero el hecho es que el torneo está en curso y ambos tienen compromiso con el club y con los atlistas, que lo último que necesitan es saber que surgen más y más problemas entre miembros del equipo.

El equipo no está jugando bien, los jugadores comienzan a dar indicios de estar a disgusto con su entrenador, y el entrenador muestra otra vez estar a disgusto con todo mundo. Hay un verdad, en ninguna de los ocho jornadas se ha visto la propuesta ofensiva de los rojinegros. Está bien, La Volpe se cansa de defender la bandera del buen juego, pero sus equipos no la llevan desde hace un buen rato.

Tal vez sería momento de preguntar a los atlistas con qué están a disgusto.

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