Tuquita y Chelón, ¿enemigos?

El destino ha jugado una broma macabra en las vidas de Tuquita y Chelón. Se verán las caras, frente a frente, para ver quien es mejor acomodador de monitos en una cancha de fútbol. El lugar elegido para tal suceso es la casa de Chelón. La sede no es un azar, pues fue elegida con premeditación para que Tuquita se comporte y no miente madres. Pese a ser muy buenos amigos, Tuquita siempre ha tenido respeto por el hogar del Chelón, mismo que –según él- no ofendería ni con el pensamiento.

En el fondo, muy en el fondo, Chelón quiere vengarse de Tuquita. En el torneo pasado ambos se enfrentaron a visita recíproca para determinar que tan buenos modales tenían uno con el otro. El reto de aquél juego consistía en que Chelón tenía que aguantar el llanto y reprimir el sentimiento en la casa de Tuquiita. Mientras tanto, Tuquita tenía que aguantarse las ganas de mentar madres en casa de Chelón. Ganó Tuquita, que apoyado en su experiencia, insultó a Chelón por debajo del agua, eliminándolo del juego.

Previo al encuentro, Chelón y Tuquita se han reunido en el café de siempre para dejar en claro que ante todo está la amistad. Cada vez que Tuquita menciona la palabra amistad, Chelón se pone sensible y llora, pues para él la amistad es algo muy bonito.

-Eres mi amigo cagajo, quiero que ganes hijo de…

-Me gusta cuando me dices amigo, me siento querido.

-No empieces con mariconadas.

-No son mariconadas, son puro sentimiento.

-Quiero que ganes y tengo un plan INGÓN.

-Yo tengo otro plan, pero consiste en un empate. Amigo, mi amigo Tuquita. Qué padre se siente tener amigos. Quiero llorar.

-Cagajo, deja de chillar y dime tu plan.

-Comienzas ganando tú, después te empato. Faltando 10 minutos metes un gol en fuera de lugar que no marcará el árbitro y me das chance de hablar y decirle sus cosas. Quiero fomentar la libertad de expresión a mi afición.

Después, en tiempo de compensación marca un penal inexistente a mi favor y tú estallas contra él, sacas todas las mentadas e insultos que has reprimido. Así fomentas la libertad de expresión entre tu afición y no te mentarían la madre a ti, sino al árbitro.

-Me pagueje estupenda idea CABÓN. Tengo muchas ganas de insultar, de mentar madres, de gritar.

-Entonces eso haremos. Después diremos que nos dejamos llevar por la calentura del partido y le pedimos perdón al árbitro, y de paso le echamos la culpa a Chuy Martain.

-Sí, si, si, me gusta. Cagajo, que ya llegue el partido.

-Mientras tanto tomemos nuestro café, amigo. Quiero llorar, me gana el sentimiento con decirte amigo.

-Ya no chilles UTA MA.

-Tienes razón. Mejor cómete el camote que hice bien en traerte.

-Mejor te agarro tu pelona.

-Solito te insultas Tuquita, ¿para qué necesitas a tu afición?

-CAGAJO!!!!!!!!!!!         

Tuquita se pasó toda la tarde mentándose la madre por no aprender el albur, mientras Chelón cortó flores en el campo y no paró de llorar al recordar que Tuquita lo considera su amigo.

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